El inconsciente no es un baúl de recuerdos.

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No es el sitio donde únicamente guardamos recuerdos de hechos y sensaciones vividas y olvidadas, sino que es un conjunto de fuerzas dinámicas que directa o indirectamente dirigen nuestro comportamiento. En el mundo interno de la persona existen pulsiones y fuerzas dinámicas desconocidas, así como emociones y sentimientos que fueron rechazados al inconsciente sin que la persona tuviera conocimiento de ello.

Reconocer y aceptar la existencia del inconsciente, y que éste condiciona nuestra conducta y forma de pensar, es una herida para el narcisismo humano que cree dominarlo todo.

No todo nuestro actuar es objetivo, ni coherente, ni del todo razonable.

Tropezar una y mil veces con la misma piedra, y no poder hacer nada para evitarlo. Tener miedos, temores irracionales y sin sentido, y no poderse librar de ellos: Miedo a viajar en avión, a los perros, a la oscuridad, a los espacios cerrados, etc.

Creer que una persona es buena y todo lo hace bien, aunque mucha gente te demuestre lo contrario o al revés, sientes una gran antipatía por una persona que no conoces. Ser muy sensible a cualquier broma o comentario, aunque sea sin mala intención.

El inconsciente siempre intenta liberar tensiones y buscar el máximo de satisfacción, sin tener en cuenta lo que está permitido personal y moralmente. Una persona puede comerse muchos dulces aunque sepa que le hacen daño.

No tiene en cuenta ni el tiempo ni el lugar. En los momentos más inesperados podemos tener sentimientos de ansiedad, de miedo o de celos; sin saber por qué, ni de dónde vienen. Uno de los ejemplos más claros son los sueños, donde se mezclan hechos y experiencias pasadas sin relación alguna entre ellas.

No hay principio de contradicción. Una persona puede amar y odiar a la vez una misma cosa o persona. Ejemplo. Admirar a una persona por su coraje y entrega a los demás y rechazarla por ser tímida y antipática.

En nuestro mundo inconsciente no existe la duda, y difícilmente se puede modificar con razonamientos objetivos aquello que internamente se vive como una gran certeza.

El inconsciente, es psíquicamente positivo, en constante evolución y cargado de energía psíquica.

La existencia del inconsciente se puede establecer por el contenido y modo de actuar. Está constituido por contenidos reprimidos a los que ha sido rehusado el acceso al sistema por la acción de la represión. En nuestro mundo interno hay muchas experiencias y afectos relacionados con hechos ocurridos hace tiempo, y que la persona no recuerda en absoluto. Pero, a pesar de ello, pueden aflorar repentinamente en la memoria sin que uno sepa cómo ni porqué.

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