El poder de las creencias

Circunstancias son poderosas, pero tú lo eres más

Muchas veces, las circunstancias nos absorben de tal manera que nos cuesta ver salida al problema que definen. Nos olvidamos de que más allá de nuestro entorno, tenemos el poder de cambiar nuestra mente. Lo que pensamos y creemos sobre nuestra vida determina, y mucho, cómo nos sentimos.

Por ejemplo, si piensas que vas a ser capaz de superar una dificultad, va a ser más probable que la superes. Somos, al menos en parte, el resultado de nuestras decisiones y de las acciones que acompañan a estas decisiones.

En este sentido, las circunstancias puede identificar el punto de partida: a partir de ahí -incluso muchas veces antes- tenemos el poder de empezar a tomar decisiones. Tú eres más que tus circunstancias, no lo dudes. Tu poder personal es inmenso, solo hace falta que conectes con tu interior para que la fuerza y la coherencia acompañen a tus pasos.

El poder de las creencias y tu desarrollo personal

Las creencias son ideas preconcebidas que vamos adquiriendo a medida que vamos creciendo. Estas creencias van calando en tu interior a nivel inconsciente de tal forma que ya no concibes tu mundo de ninguna otra manera que no sea pasando por tu mapa mental. Lo cierto es que el mapa de nuestro mundo a veces también se nubla y nos impide ver la luz que llevamos dentro.

Frases tan repetidas como: “No puedo hacerlo, no soy capaz de conseguirlo, no me merezco ser feliz”… hacen que nos desconectemos de nuestra capacidad, o de la fe en nuestra capacidad, para darle la vuelta a situaciones complicadas. Muchas veces este solo es el punto de partida para dar paso a una insatisfacción crónica que perjudique a nuestro bienestar emocional.

Las creencias negativas son muy limitantes porque destruyen nuestros sueños y pasiones. Cambiar nuestro pensamiento depende de nosotros, el primer paso es estar decididos a querer mejorar.

Una buena autoestima te ayuda a superar los obstáculos más difíciles

Una buena autoestima es el punto de partida para trasformar nuestros pensamientos y emociones. No esperemos a que los demás nos den el cariño que nosotros no nos damos. De otra manera, ¿cómo vamos a recuperar o a mantener nuestro poder interno? No es posible trasformar nuestra mente si no creemos en nosotros.

En vez de decirnos: – soy un inútil, no soy suficiente, nunca podré conseguirlo…. probemos a cambiar nuestro lenguaje y empecemos a comunicarnos con palabras de ánimo, del estilo: Me acepto tal como soy, soy suficiente y capaz, me amo profundamente, puedo conseguir mis objetivos… así será más fácil que seamos capaces de mirar al mundo con esperanza.

Por ejemplo, si estás en una relación que te hace sentir infeliz, ¿para qué seguir alimentando lo que te desagrada en tu vida? Quizá piensas que no puedes cortar esa relación porque no sabrías que hacer sin esta persona, o porque tenéis hijos, o dificultades económicas. Pero, si tú no cambias lo que te disgusta ¿quién lo hará por ti? .

Las circunstancias no podrán contigo

La vida nos da en ocasiones, una de cal y una de arena. Puede ser que nos haya tocado vivir, duelos, muertes, y situaciones que sintamos como profundas injusticias. A pesar de las situaciones traumáticas o difíciles que podamos vivir, tenemos la capacidad de recuperarnos y salir fortalecidos de la adversidad. A este concepto lo llamamos la resiliencia.

Si somos personas resilientes, significa que nos atrevemos a mirar en nuestro interior y a conocemos a nosotros mismos de una forma honesta, además de ser capaces de mirar el dolor a los ojos. En vez de evitar el dolor, podemos después de un proceso, aceptarlo y transformarlo para aprender de él. Si no te reconoces en esta descripción, tranquilo. Lo bueno es que la resiliencia es una característica que se puede aprender y practicar hasta que mejore.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *