¿Qué representa una mujer madura?

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La verdadera esencia de una mujer madura solo la conoce ella misma, aunque es capaz de proyectar su seguridad en cada uno de sus pasos. Sabe cómo hacer frente a sus miedos y reconoce lo que es capaz de alcanzar, así mismo no deja de sorprenderse y embelesarse con la belleza de la vida. Tiene la capacidad de expresar lo que sienten, aunque raras veces lo hacen de forma impulsiva, a pesar de que lo que piensen los demás es cada vez menos su problema, han desarrollad el tacto y la prudencia para evitar que sus palabras la comprometan o lastimen a alguien.

No desperdician el tiempo aferrándose a lo que una vez tuvieron, aprenden a apreciar el momento presente con todo lo que él contenga. Disfrutan de los pequeños detalles, de los amaneceres, de un buen vino, sin pensar en lo que pueda ocurrir un instante después.

En el amor se vuelven más comprensivas, pero a la vez más selectivas, tienen muy claro lo que quieren y lo que están dispuestas a dar y a recibir, la lista de cosas que pueden tolerar se achica y con su experiencia aprenden a distinguir con mayor facilidad aquello que solo las entretendrá por un tiempo y quién podría ocupar un lugar especial en sus vidas. Se han desligado de los mitos del amor, ya pierden importancia las mariposas revoloteando en la barriga, para dar paso a la preferencia de la tranquilidad y la estabilidad.

amor

No invierte mucho tiempo en aquello que considera tiene la potencialidad de dañarle, detecta tempranamente cuando algo no va a corresponder con lo que le gustaría en la vida y sin miedo o remordimiento, puede dar la espalda a lo que no le conviene. La nutren las conexiones que van más allá de lo físico, aquellas que acarician el alma. El descubrir la verdadera esencia del otro y con ello mostrarse tal cual es la hace sentirse libre, además de cautivar a quien tenga el privilegio de merecer su amor.

Su capacidad de amar llega al máximo, su amor se vuelve cada vez más incondicional, más realista y con menos expectativas. En algún momento dejaron de esperar algo de alguien, en algún momento se responsabilizaron por su propia felicidad, lo que le permite que sus nexos sean por preferencias y no por necesidades. Se sienten completas, se sienten plenas y se aceptan tal como son, no se exigen, ni recriminan nada, pero sí procuran hacer lo que las llene, lo que les guste y lo hacen con total entrega, con pasión, así que el no exigirse, pero realmente dedicarse, jamás dará resultados mediocre.

Una mujer madura ha aprendido a sanar, ha aprendido a traer a su memoria lo que la hace sonreír y ha aprendido que lo que realmente tiene sentido guardarse no son cosas, sino vivencias, afectos, viajes, bonitos recuerdos, lo que la nutra y la haga sentir que cada momento tiene su belleza y que al final lo que importará será cuánto disfrutaste y cuánto amaste.

No te intimides ante su presencia, la mujer madura es en sí misma un llamado a vivir de la manera más plena, más sublime y a su vez más intensa… Si eres tú esa mujer madura de la que hablo, sabes que llevas contigo esa capacidad de dirigir tu vida en pro de tu felicidad, sabes cómo soltar y que llevar en tu corazón. No importan las lágrimas, ni las lecciones amargas, todo ello, lo positivo y lo negativo, han contribuido a lo que hoy eres.

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