Todo tiene su tiempo y su momento.

Tomar una pausa, permite la conciencia necesaria para reorientar y/o confirmar si la ruta que llevamos nos permite estar alineados con el universo.

Todo cansa si se repite de manera incesante.

El descanso se torna obligatorio para establecer distancia temporal y material de aquello marcado por el ciclo. Volver a lo mismo convierte en paisaje, lo que en su momento era novedad.
A veces me pregunto, porque no me doy permiso de descansar. Creo que es más un asunto de merecimiento, como si estuviese programado para trabajar todo el tiempo sin derecho a un descanso.

Lo mejor de la vida no se planea, simplemente sucede.

La mayoría de las veces basta con dejarnos llevar, con permitir que las cosas sucedan por sí mismas, con la sutileza de la casualidad, con la apertura de quien es humilde y no espera nada,pero en verdad… lo sueña todo.

Es posible que ya hayas oído hablar de la ley de la atracción. Según este principio, las personas deberíamos ser capaces de conseguir o de llegar a ser aquello que deseamos gracias a esas unidades energéticas que se emanan de nuestros propios pensamientos y emociones.

Bajo esta perspectiva entraría esa famosa frase de“te conviertes en lo que piensas”.Significa que en el Universo existe una especie de ley de atracción donde el propio pensamiento nos hace alcanzar nuestros objetivos. Bien, no es nuestro propósito criticar o defender este enfoque, porque en realidad las cosas pueden llegar a ser mucho más sencillas.

La felicidad está ahí.

La vida es un maravilloso cúmulo de casualidades donde la felicidad puede esconderse en cualquier esquina, en cualquier rincón. No obstante, no todos pueden ser lo bastante receptivos para poder verlo, para dejarse llevar.

No es cosa de magia, sino de apertura, de querer ver, de salir de la zona de confort y de abrir esas puertas interiores que todos tenemos para permitirnos segundas oportunidades. Si uno se conciencia de que merece ser feliz, ya está haciendo algo grandioso por sí mismo.

Conviértete primero en aquello que buscas.

¿Qué te parece si en lugar de “soñarla” alcanzas tú primero todas esas dimensiones que deseas en la persona amada? Conviértete en alguien con quien valga la pena pasar una vida entera. Sé aquel o aquella que sueñas, porque si tú te sientes bien en cómo eres, la felicidad que aportes a quien esté a tu lado será más completa.

Piensa, en esas personas que han vivido un fracaso afectivo y que deciden cerrar las puertas de su corazón. Y aún más, construyen una coraza a su alrededor y viven de la desconfianza, del resentimiento.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *