El amor no es sufrimiento, no te confundas, es un sentimiento libre de elección.

¿Cuántas lágrimas has derramado por él? ¿Cuántas mentiras soportaste? ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para retener su amor?

No hay mujer que en algún punto de la vida no fuera víctima del amor, de traiciones masculinas, humillación, algún tipo de violencia, indiferencia o frialdad… pero realmete es relativo cada uno elige su propio destino, y si eres débil de carácter obviamente que sentirás sufrimiento al amar tan intensamente.

Hay algunas de nosotras que por esa premisa llega a desconfiar de sus relaciones “cuando todo está bien” pues si el amor implica sufrimiento, ¿será que él no me ama? ¿Seré lo suficiente? ¿Me ama o sólo me quiere? Lo cierto es que el AMOR como otros valores no puede escapar de los “paradigmas sociales”, constructos creados para organizar la realidad a partir de diferentes intereses; y el amor como sufrimiento es un paradigma que no sólo nos limita, esclaviza, estanca sino que además en los tiempos que corren y con las herramientas que hoy poseemos debe “pedir urgente su jubilación”.

La idea de soportar como un gesto de honor femenino ya es obsoleto.

Sigue pesando en el pensamiento de muchas mujeres jóvenes o edad media; las herencias familiares de “cómo son las relaciones amorosas” son factores que definen la mirada de cada mujer.

Sufrir es un término significa “soportar por debajo”, “sobrellevar a ocultas algo” por lo tanto no es algo que nos sucede de forma pasiva -quiero decir- que llega o se instala en nuestras vida; sino que implica una libre elección. Para soportar por debajo algo, yo tengo que elegir primero esa realidad para mí; tengo que adoptar la plena conciencia de “tolerar o padecer eso”. Mientras que algunos colegas consideran que “sufrir” es inminente a los seres humanos, mi postura es diferente; creo que durante mucho tiempo nos han enseñado a “sufrir”, y que el sufrimiento es un producto cultural.

Quiero decir que accionamos el botón del sufrimiento cuando el escenario no es directamente proporcional a nuestros deseos.

Amar es y tiene que ser un acto excelso, pleno, que te vigoricé no que te consuma.

Por supuesto que habrá momentos de tensión, de silencios, de opiniones encontradas, es lógico somos seres humanos conviviendo en un mismo espacio; pero en la medida que aceptes las diferencias de género y pensamiento; aprenderás que las diferencias no son para sufrir, son para aceptar y madurar. Cuando se ama no se sufre, se ama. Cuando se sufre por amor, se sufre realmente por estar apegado a las creencias que tenemos sobre el amor; y sobretodo, por estar resistiendo lo que sucede.

 

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *