El maltrato hacia uno misma es como un cáncer que se va extendiendo sin que apenas te des cuenta.

Duras críticas, insultos, desprecio, se infravalora. A veces somos nosotros mismos los que nos decimos todas estas cosas y luego actuamos como si no pasara nada, como si eso no fuera a ejercer ninguna influencia en nosotros. Pero lo cierto es que influye mucho más de lo que creemos.

Cuando una persona se dice a sí misma este tipo de cosas, lo hace como un modo de castigarse para producir un cambio y no volver a repetir ese error. puedes decirte que no vales para nada por no ser capaz de levantarte temprano por la mañana para ir a hacer deporte, como un modo de motivarte para hacerlo.

La persona que tiende a castigarse no suele dejar de hacerlo.

Se habitúa a ese modo de empujarse a hacer o dejar de hacer algo. Además, sigue utilizándolo porque tiende a funcionar a corto plazo, sin ser consciente de que, a largo plazo, este modo de actuar te va agotando, te va desmotivando y minando tu energía, y necesitas que el castigo sea cada vez mayor, hasta llegar a sentir un profundo odio hacia ti mismo. Y cuando ese odio se instala en tu interior, ya no solo se dirige hacia ti, sino hacia el mundo, hacia los demás, y hacia todo.

Y no te das cuenta de que el origen puede estar en ese auto castigo y auto desprecio al que te has sometido despiadada mente día tras día y año tras año, durante demasiado tiempo.

Soy despreciable, me doy asco, cuando me conozcan de verdad no les gustaré…” y tantas otras que las personas se dicen a sí mismas con tanta frecuencia, son frases a las que debes declarar la guerra desde este mismo instante.

¿Qué hacer con los pensamientos auto destructivos?

Por supuesto, con solo proponerte dejar de castigarte no lo vas a lograr. Puede que lleves haciéndolo demasiado tiempo y se haya convertido en un hábito tan automático que surge de repente sin pensar. No obstante, hay varias cosas que puedes hacer:

Observa el pensamiento de   que acabas de tener y descríbelo como si lo vieras desde fuera. Di: “en mi mente ha surgido un pensamiento que dice que… ” y termina la frase con el pensamiento que has tenido (no valgo nada, soy torpe, etc.). O bien, de un modo más general di: “estoy teniendo pensamientos de auto castigo. Con esto consigues salir fuera de tu propio pensamiento, verlo desde fuera, como si no estuviera del todo relacionado contigo, de manera que te afecta menos y te ayuda a desprenderte de él más fácilmente.

A veces resulta también útil sustituir ese pensamiento por otro más realista o por un auto instrucción. Por ejemplo, si has metido la pata al hablar con alguien y consideras que has quedado mal, puede que tu reacción inicial sean pensamientos de auto desprecio.

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