El negativismo y la preocupación son parte de nuestra vida, que hago para evitarla.

No es que tu mente se aferra a lo negativo nada más por mala onda o porque esté en tu contra. Tu mente se enfoca en lo negativo porque tuvo que aprender a ver el riesgo y el peligro, para así poder anticiparnos y hacer algo al respecto y entonces: sobrevivir.

No solamente nos tenemos que proteger de la muerte, el león y las tormentas, sino de cualquier cosa que atente o que nosotros creamos que atenta contra nuestro bienestar, satisfacción y felicidad.  Lo que un día nos funcionaba para sobrevivir, hoy se ha salido de nuestro control.

Se ha salido de nuestro control.

Tenemos que estar preparados todo el tiempo a cualquier tipo de riesgo o peligro que haya en el presente o futuro. Pensamos en todas las posibilidades negativas del futuro, magnificamos lo que es pequeño y nos adelantamos a esos riesgos antes de que existan.

Además de todo eso, le hemos puesto requisitos a nuestra idea de sentirnos seguros, en bienestar y felices. Le hemos puesto requisitos a la felicidad, y nos da miedo que no se cumplan, pues claro… no podríamos ser felices.

 

Le tenemos miedo a:

Fracasar, quedarnos solos, ser mal vistos, hacer el ridículo, que nos rechacen, que se burlen de nosotros, simplemente a que nos vean la cara, a que jueguen con nosotros, a que nos fallen en una negociación, a que nos despidan, a que nos asalten en el semáforo,  a que no salgan las cosas como las planeamos  y como estas, muchas más.

Pensamos que al preocuparnos o al tener nuestra atención en lo que está mal, o en lo que atenta contra nuestro futuro feliz y perfecto, estamos realmente preparándonos para hacerle frente a ese riesgo, y no nada más eso, sino que al estar preocupados y viendo lo negativo estamos haciendo algo para que no suceda.

Recuerda que preocuparte es lo que haces antes de ocuparte, así es que deja de pre-ocuparte, y pasa a la acción, ocúpate, haz algo al respecto.Si no está en tus manos hacer nada al respecto, entonces necesitasempezar a confiar y dejar que suceda lo que tiene que suceder.

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