El pasivo-agresivo es una forma de convertir el abuso en algo sutil.

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Cuando alguien nos pega o nos grita, sabemos que es un abuso, lo identificamos enseguida. Convertir el abuso en algo tan velado o disfrazarlo con acciones que aparentan ser normales, como las demostraciones de afecto, es una estrategia que requiere gran elaboración, y para lo que estas personas parecen muy bien dotadas.

Ambigüedad.

Estas personas rara vez se toman en serio lo que dicen ni dicen lo que realmente piensan. La mejor forma de saber cómo alguien se siente con respecto a un problema, es la forma en la que actúan frente a él, pero ellos normalmente no actúan de ninguna forma, lo cual causa mucho estrés a su alrededor debido a su comunicación ambigua.

Falta de memoria

Evitan responsabilidades “olvidándolas”. Por desgracia no es fácil enfadarse con alguien por olvidar un cumpleaños, una cita o un aniversario.

No sienten culpa.

Nunca se harán responsables de sus acciones. Si no le pueden echar la culpa a alguien más, entonces buscarán alguna otra excusa como problemas en su trabajo, su educación, etc. Jamás tendrán la culpa; todas las circunstancias o personas a su alrededor la tendrán y deben de ser castigas por eso.

No expresan su ira.

Nunca expresan su ira. La persona que es pasivo-agresiva cree que la ira es inaceptable, por lo tanto, aunque vive llena de ira, se muestra complaciente y luego lo echa en cara de manera sutil.

Miedo a la dependencia.

 Él quiere que pienses que no depende de ti, pero se une a sí mismo más de lo que está dispuesto a admitir. Sus relaciones pueden convertirse en campos de batalla, donde solo él puede reclamar la victoria y niega la necesidad de tu apoyo.”

Miedo a la intimidad.

A menudo no pueden confiar, debido a eso se protegen a sí mismos no uniéndose íntimamente a alguien. Practicarán sexo, pero rara vez hará el amor. Si se sienten unidos a alguien, pueden llegar castigar a su pareja sin sexo, algo que es una simple contradicción.

Victimización.

Constantemente siente que es tratado injustamente. Por ejemplo, si su pareja se enfada porque él o ella constantemente llega tarde, se ofenderá porque en su cabeza, nunca tiene la culpa de su demora.

No se comprometen.

Creen que las fechas límites son para todos menos para ellos. Harán las cosas a su tiempo y a su modo, y maldecirán a las personas que esperen algo diferente de ellos.

Estas personas se vuelven malhumoradas, irritables o discutidoras cuando se les pide que hagan algo (se manejan bajo la irresponsabilidad) que no quieren hacer.

A menudo protestan sobre lo poco razonables que son las demandas que se les hacen y rechazan sugerencias útiles respecto a cómo ser más productivos. Como resultado de su resistencia a sus demandas, critican o se burlan irrazonablemente de le gente que tiene autoridad o que, por otra parte, son los que plantean dichas demandas.

Hablamos de personas que son exigentes y dependientes, que carecen de confianza en sí mismas, que son pesimistas sobre el futuro y sobre todo, que no tienen conciencia de que su conducta proyectiva sea la causa de sus dificultades.

si conoces a alguien que reúna todas o la mayoría de estas características, es que probablemente te halles frente a una persona con un trastorno pasivo-agresivo de la personalidad.

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