El perdonar es una decisión que deja en libertad tu corazón.

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Perdonar ayuda a que las cosas fluyan; no significa olvidar, pero sí dejar ir el enojo que tenemos dentro.  Revisamos, revivimos y volvemos a sufrir por situaciones que ya no podemos arreglar. Y hay dos grandes reacciones ante esto, o sentimos culpa y nos arrepentimos o nos enojamos y mantenemos vivo ese enojo sin entender que nos envenena más.

El arrepentimiento y la culpa no sirven de nada.

Cuando sentimos que hicimos algo mal o que herimos a alguien, de nada sirve arrepentirse si no usamos ese error para pedir disculpasy acompañar ese pedido de perdón con un compromiso para reparar lo que hicimos mal. Pedir perdón nos ayuda a cerrar heridas, pero es mejor si a las palabras las acompañamos con acciones o actitudes que demuestren que realmente lo que ocurrió fue un error que no se va a repetir.

Eso restablece la confianza del otro en nosotros y también nos ayuda a entender que podemos equivocarnos y podemos arreglar lo que hicimos mal.   Tenemos que confiar en nuestras habilidades para cambiar lo que no nos gusta y salir adelante. No sirve quedarse enfocado en el dolor del pasado. Perdonarnos a nosotros mismos. Todos podemos hacerlo.

Cuando perdonamos, damos un paso adelante.

El perdón también es, en estos casos, un posible camino a la felicidad. Nos ayuda a cambiar el foco, a salir de esas percepciones repetidas y nocivas que alimentan el enojo. Puede que alguien nos haya hecho mal, pero aferrarse a ese recuerdo y revivir esa sensación cada vez que lo evocamos, nos condiciona para formarnos una idea errada de la persona. Como estamos cegados por nuestra propia ira, nos damos cuenta de nada más.

 El enojo no debe extenderse.

El dolor viene por algo que alguien nos hizo a nosotros, puede que estemos enojados. El enojo es una reacción natural, pero no debe ser un momento.  Podemos marcar límites, expresar que algo nos hirió o nos molestó, y cuando perdura en el tiempo nos hace mal, es como un fuego interno que no se consume y nos contamina.

Perdonar es también soltar el control: los otros muchas veces no actúan como nosotros quisiéramos, esa es una verdad que puede doler, pero hay que aceptar. Perdonar ayuda a que las cosas fluyan; no significa olvidar pero sí dejar ir el enojo que tenemos dentro.

El pasado está ahí. Nos trajo hasta donde estamos ahora, con todo lo bueno y todo lo malo, es importante dejar los fantasmas atrás y asumir la responsabilidad de nuestra vida en el ahora.

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