El poder la paciencia para manejar la ansiedad.

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Es habitual que en algún momento de nuestra vida caigamos en estas malas relaciones, pues desde la más tierna infancia aprendemos que la pareja ideal tiene que ser la de “no puedo vivir sin ti”, “sin ti mi vida no tendría sentido”, “si me faltas me muero”, etc.

La única persona a la que necesitamos para vivir somos nosotras mismas. Ni más ni menos, esto es bastante simple. No hay amor sin amor propio. El amor de tu vida eres tú misma.  Una actitud más despierta, positiva y confiada para lidiar con los estados de ansiedad y situar nuestra mirada en la dirección del bienestar.

¿Qué significa validar una emoción?

Una de las claves para frenar esa inclinación es practicar el poder de la paciencia, ahí donde alimentar una visión positiva mientras se cultiva la capacidad de espera. Dar paso a una costumbre donde permitirnos soltar la ansiedad, las presiones y preocupaciones para dejar que las cosas sucedan a su ritmo, a su tiempo y en su momento.

A menudo, los expertos no se ponen de acuerdo en decidir si la impaciencia responde más bien a un patrón de conducta adquirido o a un rasgo innato con el que algunas personas nacen. Sea como sea, hay una cosa que sí está clara: nuestro contexto social favorece ese estado de insatisfacción donde vivir anclados en la inmediatez.

No sabemos tampoco si es nuestra impaciencia la que trae ansiedad o si es la propia ansiedad la que nos hace ser menos tolerantes.

Lo que sí sabemos es que ambas dimensiones conforman un maridaje perfecto, ideal para desencadenar un estado de estrés y sobre activación en nuestro cerebro más que patente, y todo lo que ello conlleva: insomnio, fatiga, problemas de concentración, desánimo y por supuesto, la infelicidad.

Una estrategia efectiva, a la vez que básica, para regular estos estados es aprender a desarrollar el poder de la paciencia. Cabe señalar, eso sí, que no es sencilla. No es fácil porque cuando un cerebro se ha habituado a estos patrones de pensamientos y enfoques tan agitados, siempre hay cierta resistencia a la hora de proponerle una visión más calmada y, sobre todo, optimista.

Impaciencia constante, ansiedad resultante.

Este binomio singular, y a menudo devastador, conforma no solo todo un desencadenante de trastornos físicos como dolores musculares, cefaleas, taquicardias o problemas digestivos. La paciencia es un mecanismo más que idóneo para tomar/re-tomar el control.

El poder de la paciencia implica a su vez clarificar ciertas ideas sobre esta dimensión. Es común, por ejemplo, que entendamos la paciencia desde una perspectiva errónea, ahí donde relacionarla con la pasividad, la resignación o la mera capacidad de espera.

Recordemos que la paciencia es fuerza concentrada, y es la virtud de las personas que han aprendido a gestionar sus emociones y pensamientos para saber que cada cosa tiene su momento y que a veces, nos empeñamos en correr cuando la vida se aprecia mejor en caminatas relajadas, en pasos seguros orientados en direcciones claras.

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Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista , programadora, expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me he dedicado al deporte como instructora de aerobicos, ahora sigo rutinas de X-BOX, para mantener mi cuerpo y mente sana..

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