La desconexión con uno misma

0
17

¿Te ha pasado alguna vez que llegas a una habitación a hacer algo y no recuerdas qué era? ¿O tal vez acabas de salir del coche y, tras caminar unos pasos, te detienes porque no recuerdas si lo has cerrado con llave? ¿O puede que, de repente, te des cuenta de que empezaste a hacer algo y lo dejaste a medias sin ni siquiera ser consciente de ello ni tener la más mínima intención de dejarlo inacabado?

Si te encuentras con frecuencia en este tipo de situaciones puede ser debido a que no estás prestando atención al momento presente, sino que tu cabeza está a menudo en otra parte, en el futuro, en el pasado, dando vueltas a algún problema, fantaseando, imaginando o preocupándote por cualquier cosa, al no estar presente mientras haces muchas de las cosas de tu día a día, no es raro que se produzcan estos olvidos, no recuerdas si has cerrado el coche porque, mientras lo hacías, no eras consciente de ello, no estabas en el presente porque tu mente estaba en otra parte, tal vez pensando en algún problema o asunto que te preocupa, o tratando de huir de una realidad que no te gusta.

Cuando no estás en el presente es como si fueras con el piloto automático, haciendo muchas cosas de manera inconsciente. Cuando debes hacer algo más complicado, que requiere más atención y concentración, es posible que logres abandonar ese estado de piloto automático durante un rato, para volver a él enseguida y pasar así la mayor parte del tiempo.

Las consecuencias de no estar presente

Incluso aunque no te des cuenta es, en sí misma, estresante porque genera incertidumbre e inseguridad, te aleja de tu propio interior y te impide vivir el momento, además de los problemas y contratiempos que pueden crearte tus propios olvidos y despistes, no estar presente implica una desconexión con uno misma, el estado de piloto automático no solo afecta a tus experiencias externas, sino también a las internas, como tus propias emociones, de manera que puede que tampoco seas del todo consciente de lo que sientes, no solo de lo que haces.

Al fin y al cabo, tus sentimientos las vives ahora, en el presente, en cada instante, y si no estás en el presente, tampoco estás siendo consciente de tus propias emociones y sentimientos, o de tu propio cuerpo, la solución, por tanto, consiste en proponerse ser más consciente de todo lo que haces, aunque se trate de algo tan simple como salir de tu coche y cerrar la puerta. Si eres planamente consciente de lo que haces en cada instante, lo recordarás. Y conforme vayas siendo más consciente de todo le que haces durante el día, de lo que estás viviendo en cada momento, te darás cuenta de que te sientes mejor, tu mente y tu cuerpo están más relajados y estás más en contacto contigo mismo.

Surfeando tu propia mente

Cuando sentimos malestar emocional, ya sea ansiedad, tristeza, culpa, miedo o cualquier otra emoción dolorosa, nuestro primer impulso es intentar librarnos de ella lo antes posible. Este deseo de librarte del malestar hace que centres toda tu atención en él pero, ¿no crees que centrar tu atención rígidamente en algo hace que aumente todavía más?, piensa en algún suceso que te haga enfadar, centra toda tu atención en lo que esa “horrible” persona te hizo, en lo desagradable que es, en lo injusto que es, en tus deseos de venganza… Conforme haces esto, tu ira va en aumento, porque te estás sumergiendo voluntariamente en ella, centrando toda tu atención en ella y alimentándola.

Y lo mismo sucede con el resto de emociones negativas en las que las personas nos hundimos con mayor o menor frecuencia, el problema es que nos sentimos identificados con nuestra propia mente y todo su contenido, con nuestras emociones, pensamientos, ideas, recuerdos, como si tú fueras todo eso, aprende a ver los contenidos de tu mente como olas que van y vienen, observa esas olas, descríbelas: “Acaba de surgir una ola llamada ira, es muy grande y parece devastadora, creo que lo mejor es no hacer nada y dejar que pierda su intensidad”, o bien, “Ha surgido una ola de tristeza en mi interior, tiene un color gris oscuro y es densa y fría”. Al hacer esto estás aceptando y reconociendo los contenidos de tu mente, pero al mismo tiempo te estás distanciando de ellos lo suficiente como para no dejar que sus olas te atrapen y te lleven hacia el fondo en una espiral que las va intensificando cada vez más hasta ahogarte.

No puedes evitar el dolor, pues forma parte de la vida, no puedes evitar que surjan contenidos desagradables en tu mente, pero sí puedes evitar que te atrapen y te arrastren al fondo, puedes optar por no identificarte en exceso con ellos, puedes elegir qué olas de tu mente quieres surfear y qué olas vas a dejar pasar, puedes optar por aceptar cualquier cosa que surja en tu mente, sin pretender huir, porque ese es el único modo de que pierda su fuerza y se desvanezca.

Artículo anteriorEl abandono emocional
Artículo siguienteEl amor obsesivo
Madre y esposa. Me considero una mujer con metas por lograr un mundo diferente, Me desarrollo como analista , programadora, expresando mis mejores experiencias a través de la tecnología. Me apasiona los temas de superación en todos sus campos y a la vez me he dedicado al deporte como instructora de aerobicos, ahora sigo rutinas de X-BOX, para mantener mi cuerpo y mente sana..

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here