La grasa abdominal no desaparece en dos días de ejercicio o dieta. Ni siquiera en un mes.

Necesitamos un buen plan y, por encima de todo, llevar a cabo cada paso cuidando de nuestra salud. Sin embargo, nos puede servir para estar concienciados el tener un objetivo claro: perder volumen del vientre.

Este objetivo va mucho más allá del simple aspecto físico. Hablamos, ante todo, de nuestro corazón y de evitar cualquier riesgo asociado a la obesidad, como pueden ser los infartos, la diabetes, el incremento de los triglicéridos…

Debemos tomar medidas y de ahí, que hoy en nuestro espacio te propongamos estas claves que te ayudarán a ver resultados al cabo de dos meses.

Si deseamos perder grasa abdominal en 60 días no nos van a servir únicamente los ejercicios aérobicos, como salir a caminar.

Necesitamos también rutinas de resistencia que ejerzan un adecuado trabajo en la zona del abdomen y la espalda. Por ello, es aconsejable que combinemos unos con otros. No es necesario ir al gimnasio si no lo deseas. Lo fundamental esponer voluntad y algo de imaginación en nuestras rutinas combinadas de ejercicios. Además, siempre es una buena idea ir a tu lugar de trabajo en bicicleta.

Es un ejercicio sencillo. No te sentirás agotado cuando lo practiques, ya que no es complicado y, sin embargo, a medida que se haga habitual en tu día a día, puede resultar una rutina beneficiosa.

Sí a las frutas verduras de color morado o carmes.

Todos aquellos alimentos de tonalidad morada son ricos en antocianinas, un tipo de antioxidantes que ayudan a regular nuestro metabolismo y, de la misma forma, controlar el nivel de grasa en nuestro cuerpo. Los alimentos ricos en ácidos grasos mono insaturados son recomendables para “atacar” la grasa abdominal.

Además, favorecer nuestra salud cardiovascular, son seseantes y muy energéticos. ¿Quieres algún ejemplo de ellos?

Aguacates, Aceite de oliva, aceite de coco y aceite de hígado de bacalao, Salmón, Frutos, secos (nueces y pistachos), Sardinas, Tofu.

La fibra vegetal nos va a ayudar a sentirnos saciados y a no tener que picar entre horas. Asimismo, nos ayuda a reducir el colesterol malo y combate el estreñimiento. Vale la pena empezar a introducir un poco más de fibra insoluble en nuestra dieta.

Vegetales (brócoli, acelga, zanahorias crudas, espinaca cruda, espárragos, remolachas, alcachofas, calabazas), Legumbres (lentejas, garbanzos), Cereales (avena, centeno),  Palomitas de maíz, Frutas (manzanas, plátanos).

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