La hemoglobina y la anemia.

La anemia es la disminución de la concentración de hemoglobina en la sangre, puede deberse a diversas causas, siendo la más común la falta de hierro, o ser un síntoma de un trastorno subyacente. Conoce cómo corregirla. Se considera anemia cuando disminuye la concentración de hemoglobina en sangre, aunque la de eritrocitos (glóbulos rojos o hematíes) sea normal o incluso elevada.

La hemoglobina, una proteína rica en hierro, permite a los glóbulos rojos transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Y cuando sus niveles bajan el organismo no recibe de la sangre suficiente oxígeno, lo que hace que el afectado se sienta decaído o cansado, o que aparezcan otros síntomas habituales en una persona anémica, como disnea, mareos o dolores de cabeza.

La anemia constituye una de las causas más frecuentes de consulta por tres motivos principales:

Elevada incidencia en niños, mujeres, jóvenes o sujetos adultos con carencias en su alimentación (déficit de hierro y ácido fólico, especialmente).

Suele estar asociada a muchas otras patologías, en las que constituye un síntoma del trastorno subyacente.

Elevada frecuencia en ciertos grupos étnicos (relacionada con la malnutrición y muy extendida, por lo tanto, en aquellos países en vías de desarrollo, cuya población carece de recursos para mantener una alimentación adecuada).

La causa más habitual de anemia es la falta de hierro.

La anemia ferropenia  cuya incidencia es especialmente elevada en mujeres jóvenes y niños en edad de crecimiento (anemia infantil) por deficiencias en la dieta en este mineral o también por falta de vitamina B9 o B12. Aunque también pueden provocarla otros problemas médicos o situaciones que causen una importante pérdida de sangre, un déficit en la producción de glóbulos rojos o su rápida destrucción. Entre estos motivos se encuentran el embarazo, reglas muy abundantes, pólipos o úlceras o trastornos genéticos, entre otros.

Si la anemia se prolonga en el tiempo puede llegar a provocar complicaciones cardíacas, cerebrales y, en los casos más graves, incluso causar la muerte.

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