Las personas deprimidas necesitan sentirse comprendidas por quienes le rodean

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La depresión es un cuadro emocional que puede alojarse en cualquier persona, en algunas con mayor facilidad que en otras. Pero nadie está exento de vivir uno o varios cuadros depresivos en su vida.

Normalmente el ser humano de hace dependiente del reconocimiento y la aceptación de los demás, evitando este tipo de conductas a medida que su amor propio se fortalece y sus ejes se centran en la autoaceptación. Una persona que se encuentra deprimida, no está en el mejor de sus momentos en relación a aceptarse y respetarse a sí misma.

La poca empatía pro parte de quienes le rodean pueden agravar considerablemente la situación, haciéndole sentir a la persona que está sufriendo de depresión desolación y abandono. Aun cuando no es responsabilidad de nadie el estado emocional de otro, si alguien a quien apreciamos está deprimido debemos ser cuidadosos en la emisión de juicios y opiniones, porque podemos herir susceptibilidades.

Entendamos que una persona deprimida no está recibiendo las cosas en la justa medida en al cual se le dan, sino que las está sacando de proporción, por lo general empequeñeciendo lo positivo y agigantando lo negativo que pueda recibir de los demás.

Cosas que podemos hacer para ayudar a una persona deprimida:

empaticas

Evitar las críticas: No importa cómo piensas tú que lo harías, esa persona no tiene ánimo quizás ni siquiera para bañarse, para comer o para atender a sus hijos, no es flojera, no es desidia, se llama depresión, por favor no juzgues.

Ofrecerle apoyo con las labores que lo requieran: Cosas básicas de la casa, comprarle algo de comer, recoger a los niños en la escuela, cualquier apoyo logístico ante una sencilla tarea, quizás le esté quitando de la cabeza un verdadero caos.

Permitirle que se desahogue: A veces el hablar les ayuda a drenar, con solo prestarles nuestro oído, podemos apoyarles en gran medida.

Tener paciencia: Una persona deprimida puede desesperar, preocupar, frustrar, pero eso no es un cuadro eterno y mientras más paciencia se le tenga, más sencillo se le hará salir de ese cuadro.

No atribuirse el problema: No puedes ayudar a nadie si te hundes con esa persona, mantente fuerte, más no indiferente o distante. Colabora en lo que puedas, pero preservando tu bienestar.

Procurar que haga actividades que le devuelvan la sonrisa: En depresión hasta el amanecer se torna gris, procura inyectarle energía, contagiarle, que vea lo bonito de la vida y lo disfrute. Unos minutos de alegría bastan para recordar en qué consiste la vida.

Indagar en lo que necesita: Pregunta cómo puedes ser útil, qué cosas puedes hacer que generen beneficios.

Reforzarle su autoestima: Dale mensajes positivos, de aliento, de confianza, de que todo pasa y en menos de lo que piensa su vida será mejor que antes.

Hacer las cosas desde el afecto: Nadie quiere estar deprimido, aun cuando lo necesario para salir de una depresión provenga exclusivamente de la persona que se encuentra deprimida. Cualquier cosa que hagas por ella, hazla con amor, el amor todo lo sana y en medio del afecto, el apoyo y la comprensión resulta más sencillo salir de un cuadro depresivo.

Estamos, entre otras cosas, para apoyarnos unos a otros en nuestras diferentes etapas, en nuestros diferentes procesos. No perdamos la oportunidad de ser el salvavidas de alguien en lugar del yunque que lo hunda mucho más.

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