Las personas inteligentes se enfocan en las soluciones no en los problemas.

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Cuando en nuestro entorno habita una persona tóxica vivimos en constante amenaza. Es como ver a diario la aleta de un tiburón rondando a nuestro alrededor. Así, y de algún modo, nos preocupamos más por su presencia, por aquello que dice, no dice, hace o no hace que en aplicar estrategias para que esa presencia no nos afecte tanto.

Las personas inteligentes se orientan más en buscar soluciones que en centrarse en el comportamiento tóxico. En cuanto algo les inquieta o les molesta reaccionan al instante.

 Hay que tener una buena capacidad de respuesta poner límites lo antes posible.

 Bien, lo que debemos saber es que en estos casos no siempre vale la huida o nos es posible poner distancia. Hay que poner límites, barreras de protección. Para ello hay que dejarle claro a la persona en cuestión que sus actos tienen consecuencias. Que no todo es permisible, que ciertas conductas duelen y crean malos entornos. Debemos dejarles claro de forma temprana cuáles son nuestras líneas rojas, esas que no vamos a permitir que sobrepasen.

 Hay que ser plenamente conscientes de nuestros estados emocionales.

Si experimentamos desgaste o agotamiento psicológico hay que gestionar esa situación. Lo primero, entender que nadie tiene por qué arrebatarnos la alegría o la calma. Lo segundo, no dar excesiva relevancia en nuestra vida a quien sencillamente, no se gana su puesto en ella.

Puesto que nunca es posible poner distancia física lo mejor es poner distancia emocional, abrir nuestro paraguas y protegernos. Es muy recomendable ser capaces de entender por lo que puede estar pasando la persona tóxica. Tal vez tras ese rostro y esas dinámicas agotadoras haya un perfil con una depresión encubierta. Alguien con baja autoestima o con problemas personales.

Una estrategia que define al modo en que manejan las personas inteligentes a las personas tóxicas. Podemos tener a una o varias personas tóxicas a nuestro alrededor. Podemos incluso manejarlas con efectividad. Sin embargo, hay algo que no hay que perder de vista ni un solo día: la propia salud. De ahí que debamos dar prioridad a nuestra alimentación, tiempos de descanso y ocio. Aprender a desconectar y a no pensar en estos perfiles psicológicos no permitirá ganar en calidad de vida. Por tal motivo seamos esas personas inteligentes que saben vivir, también, por encima de estas circunstancias.

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