Mareos y vértigos porqué los tenemos

0
31

¿Por qué me mareo? ¿Por qué tengo vértigos?

Todos hemos sentido alguna vez que el entorno gira y estamos a punto de caer, pero esa sensación de vértigo o mareo no responde siempre a la misma causa, la cabeza en las nubes, los pies inestables, la sensación de que caemos, todo ello acompañado (o no) de náuseas o pitido en los oídos… ¿Qué decimos en estos casos? Normalmente “estoy mareada”. Pero nos equivocamos, porque “mareos”, para nuestro médico, no hay más que uno.
Su nombre técnico es cinetosis y es muy fácil de reconocer porque nos recuerda a esos viajes en coche kilométricos de las vacaciones infantiles: lo que sentíamos en ese coche, era un mareo de manual de Medicina y solía ir aderezado con palidez, náuseas, sudoración y malestar, y después nos encontraríamos ante el vértigo, que es la sensación de que todo se mueve o de que nosotros nos movemos cuando en realidad todo sigue en su sitio, y por último, está la inestabilidad, que es el trastorno en la marcha, la sensación de que nos vamos a caer o que caminamos de forma insegura.

Todos estos síntomas son muy frecuentes (una de cada tres personas mayores de 60 años tendrá un problema de equilibrio), pero se trata de síntomas, no de una enfermedad. Por eso hay que investigar las verdaderas causas que los provocan: “A lo que el paciente considera importante hay que darle importancia. Porque si la sensación de mareo la tiene una persona que está sentada en una oficina habitualmente, a lo mejor no es muy grave, pero si se trabaja en un andamio es muy importante. A cualquier sensación de inestabilidad en el equilibrio que al paciente le llame la atención hay que prestarle atención”.

¿Será la tensión?

Es la causa más habitual de mareo e identificarás fácilmente sus síntomas: te levantas de la silla o de la cama bruscamente y notas cómo se te va la cabeza. Segundos más tarde, el problema suele estar resuelto.

¿Qué está pasando?

Estás sufriendo lo que en Medicina se denomina una hipotensión ortostática: una breve bajada de la presión arterial que provoca, momentaneamente, que algunas partes del cerebro (las arterias vertebrales y basilares) reciban menos riego sanguíneo y, a cambio, este nos regala una sensación bastante desagradable. “Es una causa evidente de mareo. Se confunde con una forma de vértigo muy frecuente y exige exploración”, los candidatos ideales a sufrir esta hipotensión son las personas mayores, aquellos que toman fármacos contra la hipertensión o para combatir una patología coronaria, o los que tienen de forma natural una presión arterial baja.

¿Qué puedes hacer?

Justo en ese momento, acostarte y esperar a que el oxígeno llegue a tu cerebro, apunta para la próxima vez que de la cama no se sale de un salto, sino poco a poco. Otros consejos que te pueden ayudar a que esta desagradable sensación desaparezca de tu vida son usar medias de compresión, no cruzar las piernas cuando estás sentada y poner los pies en el suelo, con las plantas bien apoyadas, varios segundos antes de levantarte. Pero si te sucede muy a menudo, consúltalo con tu médico.

¿Puede ser Hipoglucemia?

Si fuera así, sentirías mareo, la cabeza en las nubes… y un incómodo calambre en el estómago. Cuidado, porque puedes llegar a desmayarte.

¿Qué está pasando?

Para funcionar, el cerebro necesita azúcar, su combustible, si te saltas una comida, el nivel de azúcar en sangre desciende bruscamente y el cerebro ya no puede funcionar a toda velocidad, si además de saltarte comidas has decidido matarte en el gimnasio y olvidarte de los carbohidratos para conseguir el tipo de tus sueños de cara al verano… has cometido un grave error.

¿Qué puedes hacer?

Una vez que comienzan los síntomas, detén toda actividad física o consumirás las pocas reservas de carbohidratos que te quedan y agravarás el problema, lo ideal es que te tumbes con las piernas en alto, te abrigues y tomes alguna bebida o comida de rápida absorción (barritas energéticas, fruta, chocolate o bebidas isotónicas) que restaure rápidamente los niveles de azúcar,  en el futuro evita estos sustos tomando un buen desayuno que contenga hidratos de carbono complejos (muesli, cereales, pan…), cuyos azúcares se incorporan al torrente sanguíneo poco a poco, y complementa tu dieta con una merienda y un tentempié a media mañana para evitar los ayunos largos.

Ensaya una respiración abdominal, inhalando profundamente y con calma, a largo plazo, un consumo regular de magnesio puede ayudar a reducir la excitabilidad del sistema nervioso, pero, si sufres ataques de pánico, ansiedad o depresión, acude al especialista.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here