Una carga muy pesada o en un reto a nuestra creatividad.

Una situación puede transformarse en una carga muy pesada o en un reto a nuestra creatividad. El foco lo es todo y puede volvernos mucho más optimistas ante circunstancias complejas.

Todos tenemos problemas, son parte de la vida. Pero la diferencia está en cómo leemos la situación y cómo elaboramos la respuesta a esos problemas. Podemos, por ejemplo, tener una pelea con alguien del trabajo. Eso genera un problema porque requiere una solución para que la convivencia laboral no se resienta y para que estar en el lugar donde generalmente pasamos la mayor parte de nuestro día no se convierta en un calvario.

Transformar el problema en un desafío personal que nos puede hacer crecer.

No es debilidad, sino justamente, todo lo contrario. Si tenemos la capacidad de salir de un problema de forma inteligente, buscando afianzar o desarrollar cualidades propias que nos ponen por encima de esa situación mezquina (y de alguna manera cortoplacista) de quién tiene la razón y quién no, estamos adquiriendo fortaleza.

Hay algo que nos puede servir para esclarecer nuestra mente: no son los problemas lo que nos angustia sino nuestra percepción de cómo vamos a tener que lidiar con esos problemas. No nos estresa el hecho de estar en un embotellamiento y llegar tarde, sino pensar en lo que nos puede decir nuestro jefe, o quien nos esté esperando, sobre esta demora.

La clave está en saber evaluar esas situaciones, para lo cual primero es fundamental aceptar que hay un conflicto o algo que no nos gusta.

Después preguntarnos, íntimamente y con sinceridad, qué es lo que nos hace sentir incómodo y qué estamos dispuestos a hacer para que cambie. La aceptación es el primer pasopara luego tomar el protagonismo y actuar inteligentemente. Nos permite tomar las riendas de la situación sin caer en la reacción, que generalmente nos pone en el lugar de víctimas y nos lleva a quejarnos y a echar culpas.

​Una vez que tenemos ese “mapa” real de las circunstancias que nos rodean, podemos pensar en qué cosas cambiar. El ver a los problemas como desafíos cambia completamente el foco de la situación. Ya no tenemos que “resolver”, sino que tenemos que superarnos, encontrar salidas creativas.

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