Harley Quinn y el Joker: No es amor, es Síndrome de Estocolmo

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El séptimo arte nos ha regalado la existencia muchas parejas icónicas. El impacto de estas a sido tan significativo que cuando pensamos en nuestro ideal amoroso evocamos a una de estas pareja como referente. Sin embargo, dentro de las relaciones que producen gran fascinación en el público también podemos encontrar aquellas que simbolizan un amor tortuoso, al cual extrañamente, el público clasifica como románticas o como exponente del «amor verdadero».

Uno de estos casos es el de la pareja conformada por Harley Quinn y el Joker. Tal vez esta relación puede agradar a visualmente a los ojos, pero ¿Realmente ésta relación es un ejemplo a seguir o un ideal a conseguir?.

En tiempos tan violentos como éste es necesario que nos detengamos un momento y reflexiones acerca de los modelos de amor que tomamos como ideal. Cuando hablamos de Harley Quinn y el Joker, ¿Estamos tratando con el amor o con el síndrome de Estocolmo?.

¿Qué es el síndrome de Estocolmo?

El síndromo de Estocolmo se refiere la estima, apego e incluso enamoramiento que desarrolla una víctima de violencia y abuso hacia a su agresor. En estos casos, el  abuso y la manipulación logra mellar tanto en la persona, que su autonomía y autoestima pueden desaparecer y depender totalmente de la aceptación de su agresor.

Si las condiciones son manipuladas por el agresor, éste puede llegar a ejercer total control e influencia en el comportamiento de su víctima logrando que ésta entregue su total lealtad a su maltratador, llegando a pensar que es su elección obedecerle, cuando en realidad la persona ha sometido a un «lavado de cerebro».

¿En qué consiste éste «Lavado de cerebro»?

Para que sea posible el síndrome de estocolmo, 4 factores deben estar presentes:

Amenaza evidente de amenaza física y psicológica contra la víctima y seres queridos

La sumisión de Harley Quinn hacia la voluntad del Joker inició con las amenazas de éste hacia la integridad física de ella y sus queridos.

De repente el abusador se muestra como un tipo increíblemente amable

Luego del maltrato, de repente el agresor se muestra excepcionalmente amable, considerado y hasta protector, causando un vínculo emocional de parte de su víctima e incluso la simpatía y complicidad de parte la víctima respecto a los objetivos de su agresor.

Manipular la situación de modo que se cree incoherencia y confusión

La confusión debido al cambio radical del proceder del Joker y la tensión originan que Harley Quinn pierda la claridad para reconocerlo como agresor o salvador.

Joker y en sí, los agresores y manipuladores saben ésto y proceden afectando la capacidad de racionalización de la víctima para originar el Síndrome de Estocolmo en su víctima.

La sensación de que no existe salida

Al pasar por experiencias de peligro y encontrarse en una situación de desigualdad e indefensión, Harley Quinn llega a creer que no existrirá un fin para esa relación. Cree que estará conectada al Joker definitivamente y para siempre, de forma que considera inútil aa cualquier intento por escapar de él.

¿Un amor verdadero?

Recordemos que el amor no lastima. Si, es cierto que en todas relación hay problemas, pero es una cosa y otra muy diferente es que tu pareja te hiera intencional y deliberadamente y tú permanezcas fiel, soportando todas las humillaciones y maltratos argumentando que ésto es amor.

Muchos utilizan el dicho «siempre hay un roto para un descocido» al momento de hablar de la relación entre estos personajes, argumentando que finalmente el Joker encontró a alguien que permanezca junto a él a pesar de todos sus «errores».

Éste tipo de relaciones existen la vida real y no son para nada «románticas», en realidad están llenas de violencia y sumisión y pueden llevar a la anulación total de la persona que soporta todos estos maltratos, hasta el punto de permitir que se destruya su autoestima y dejar su destino a merced de la pareja que ejerce control, llegando incluso a casos de asesinatos de la víctima en la vida real.

Dejemos de romantizar relaciones tóxicas

Si nos quitamos la venda de romanticismo de los ojos podremos ver a la relación de Harley Quinn y el Joker como lo que realmente es: Una relación de violencia y desigualdad.

Las películas nos muestran ficción que podemos disfrutar por algunas horas y disfrutar de ello, de eso no hay duda. Sin embargo, debemos cuestionarnos cuando tomamos determinados casos como ejemplos a seguir, pues posiblemente ésto nos esté hablando de algo que debemos corregir o preguntarnos por qué añoramos una relación así, por qué vemos a estas conductas como ejemplo de «amor».

 

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