Adiós a la rutina, dedica tu tiempo a mantener la comunicación en tu relación.

Sin diálogos surgen problemas y conflictos. Siempre chocamos con la falta de tiempo y se ha de hacer lo posible por encontrarlo. Mal irían los jóvenes y los adultos casados, si no encontraran espacios para conversar y comunicarse. Además de vivir la comunicación es necesario mantener la ilusión y el entusiasmo.

Cuando la rutina y el aburrimiento llaman a la puerta de una relación, hay que cerrarla con llave y no dejar ninguna rendija abierta para que por ella entre la monotonía. 

No todo el monte es orégano en el camino del matrimonio. Por muchos motivos puede haber rupturas, por eso, es fundamental reflexionar antes de tomar una decisión como la de casarse.
Serían defectos graves en el matrimonio, la agresividad, juzgar o corregir continuamente al cónyuge, manipular con frases como: «Enfermaré por los disgustos que me das*». Tampoco podemos olvidar los celos o la envidia que se transforman en maltratos y gritos -en algún caso-, por no haber sabido disfrutar de los éxitos de uno o de una y compartirlos   con una cena con velas, etc.

Muchos matrimonios siguen juntos, pasados los años, unidos y adaptados a cambios.

Una actitud de humildad para saber pedir perdón o perdonar, ayudará la convivencia y a limar las pequeñas aristas que surjan así como tener una actitud positiva para buscar soluciones y ser agradecido.

Son muchas las maravillas que descubrimos cuando contemplamos el amor matrimonial, un amor que procuramos cultivar y mantenerlo renovado cada día, poniendo con dinamismo las cualidades de mejora personal reforzando con detalles de cariño la primera atracción de admiración que nos provocó la persona elegida.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *