Algunos consejos para que puedas rehacer tu vida.

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Cuando llegas a un momento de tu vida en el que has hecho todo lo que sabes hacer y de todas formas las cosas no salen como querías, podría ser hora de “apretar el botón de reiniciar”. Para rehacer tu vida, deja de evocar los patrones de racionalización de tu comportamiento anterior y, en cambio, prueba algo nuevo.


Debes reconocer el lugar en donde te encuentres actualmente.
 Considera tu vida, tus relaciones, tu empleo, tu seguridad financiera y tu salud. Si alguno de estos aspectos (o ninguno de ellos) no ha resultado como querías, es momento de admitirlo. No será fácil rehacer tu vida pero debes empezar por aceptar tu situación actual.

  • Muchas veces, solo llegamos a las soluciones después de reconocer los problemas.
  • Durante esta etapa, deja ir los juicios de valor. Lo más importante es el reconocimiento claro, no culparte ni a ti ni a nadie más.

Deja el pasado en el pasado. Ya sea que no dejes de revivir experiencias amargas o de recordar “los buenos tiempos”, tu vida es la que es el día de hoy. Continuar obcecándote con las experiencias que estén en el pasado bloquea el camino hacia rehacer tu vida.

  • Para dejar ir las heridas del pasado, debes tomar la decisión de hacerlo. Es poco probable que puedas dejar algo ir sin tomar una decisión firme al respecto.
  • Incluso los buenos tiempos pueden mantenerte “atascado” si tu vida no cumple con tus expectativas.

Deja ir todo lo que no te dé alegría. Evalúa tu vida y considera cada aspecto uno por uno. Puedes anotarlo en un trozo de papel si deseas. ¿Te da alegría? Si la respuesta es no, debes dejarlo ir.

  • Es posible que las cosas, las situaciones y las personas que alguna vez te hayan dado una gran alegría ya no lo hagan.
  • Si no usas algo, despréndete de él. Deshazte de la ropa y los aparatos que no uses, los libros que nunca leerás, etc. Hacer una limpieza aliviará tu carga metafórica y física.
  • Si algo necesita reparación, separa un tiempo para hacerlo. Si no funciona, dónalo.
  • Deja ir los pensamientos y sentimientos que te hagan sentir exhausto y abrumado. Cuando sientas que surgen, recuerda que solo están en tu mente. Enfoca tu atención en algo más productivo.

Decide romper los malos hábitos. Si has estado tratando de romper un hábito que no contribuya a tu calidad de vida, este es el momento perfecto para hacerlo. Empieza concientizándote de cuáles son tus hábitos, cuándo los practicas y con qué quisieras reemplazarlos. Por ejemplo, si quieres dejar de morderte las uñas, empieza a monitorear cuántas veces lo haces y qué otra cosa estás haciendo cuando ocurre este comportamiento. Piensa en lo que sientes cuando te muerdes las uñas y considera algunas alternativas.

  • Elige un sustituto para el hábito. En el caso de morderte las uñas, un posible sustituto podría ser masticar goma de mascar sin azúcar o comer bastones de apio o de zanahoria.
  • Consigue un compañero que te dé apoyo. Pídeles ayuda a tus amigos y familiares para romper tus malos hábitos. ¿Hay un grupo de apoyo local para ese hábito en particular? Trabajar con otras personas te ayuda a responsabilizarte más y te da ánimo para romper tus malos hábitos.
  • Si puedes imaginarte rompiendo ese hábito con éxito, será más probable que lo logres. Visualízate en tu nueva vida. Este es un paso importante para hacer que suceda.
  • Si recaes en el hábito, no desistas de dejarlo. Es difícil romper los hábitos. Recuerda que cada día es una nueva oportunidad para lograrlo y sé persistente.

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