Amigo de ayer que se volvió enemigo mañana, nunca fue amigo

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Muchas veces escogemos a nuestras amistades basándonos solamente en la “química”, somos amigas de tal o cual persona simplemente porque congeniamos.

 Es muy importante sentirnos bien con los amigos, pero eso no debe ser el único criterio a la hora de escoger nuestras amistades…

Una persona te puede “caer bien”, pero hay otras cosas a las que debemos poner atención a la hora de seleccionar nuestros amigos, cosas como sus cualidades más profundas, sus valores y costumbres. Porque “caerle bien a todos” no es suficiente, no le ponemos atención a esas cualidades y terminamos sufriendo grandes desengaños, el dolor que deja un mal amigo que traiciona la amistad se podría comparar con las rupturas sentimentales que dejan huellas de dolor y decepción en nuestra vida.

Y al igual que en el amor y relación de pareja, también entre amigos debemos aportar integridad firme para con nuestros amigos, para poder en un momento dado ayudarnos mutuamente para poder así disfrutar los vínculos de amistad y hacerlos más estrechos.

En una relación de amistad las personas que se hacen llamar tus amigas, deberán demostrarlo con hechos tomando en cuenta que algunas veces es necesario para preservar la amistad hacer caso omiso de algunas cosas “malas” y tomarlas como tonterías o como algún “defecto” transitorio. Sin embargo hay cosas que no podemos ignorar y por mucho afecto que exista, es necesario alejarse de amistades que podrían hacernos mucho daño, por medio de una traición o falta de lealtad.

Muchas personas alardean de la cantidad de amigos que tienen, pero al igual que en el amor no necesitamos de una persona que nos haga daño, tampoco en la amistad se necesita tener amigos que nos traicionen una y otra vez.

En todo caso, no midamos a nuestros amigos por el número de ellos, sino por la calidad de persona. No es lo mismo que rían contigo, a que se rían de ti a tus espaldas, lamentablemente se han dado casos en los que un amiga traiciona a la otra, entablando una aventura con el esposo de la amiga, aprovechando la amistad y el abrigo que se le brinda.

Habrá muchas mal llamadas “amigas” que nos hagan creer que nos respetan y admiran, hacen incluso uso de sus encantos y experiencias pasadas, para demostrar que nos comprenden por lo que estamos pasando en momentos malos, cuando en realidad, todo lo que hacen es burlarse a nuestras espaldas y criticarnos. Aun así, nos hacen creer que existe la amistad sincera, cuando ellas mismas saben que lo único que persiguen son intereses personales, sin importar como nos sintamos.

Se piensa a veces que las preferencia de una amistad deben estar  basada en si son parecidas o iguales a nosotras. Pero si lo importante es tener cosas en común, estas deben ser especialmente las cosas importantes, tales como los valores, la moral y espiritualidad. De este modo, no podemos esperar que siempre sean, actúen y piensen igual que nosotras, pues cada una tiene su propia personalidad. Pero sí podríamos tomar ejemplos el uno del otro para enriquecer la amistad y a lo mejor para enriquecerse mutuamente.

Por otro lado, si alguien digno pero sin valores materiales nos ofrece amistad no debemos rechazarlo, tomando en cuenta que al rechazarlo podríamos estar limitando nuestro mundo de la amistad a las razones egoístas e intereses mezquinos, sin pensar que la compañía y las charlas de un pobre, puede aportar sentimientos leales, sinceros y duraderos. Si en el pasado te traicionó un amigo puede que el resentimiento esté en ti, encerrándote en tu mundo bajo la excusa de que no te importa tener amigos.

No debemos encerrarnos en un reducido mundo sin amistades, por temor a que todos son iguales.

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