Cuando la desilusión llega, es muy sencillo ver los defectos en el otro

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Ciertamente cuando la ilusión está presente en una relación, la capacidad de idealizar, de comprender, de empatizar, de admirar al otro, está presente sin mucha dificultad, sin embargo, una vez que la desilusión se hace presente todo pareciese venir en cadena, como si de pronto nos hubiésemos quitado una venda de nuestros ojos y todo lo apreciáramos de otra manera.

Claramente esto trata sobre un proceso mental, todo lo que percibimos cambia cuando las hormonas influyen en como vemos a nuestro alrededor, todo es  justificado por el amor, el desamor es estricto y no perdona nada, observa todo y no tiene piedad con loo que no cuadra con lo que deseamos.

Decepción

Tal cual como cuando alguien no resulta agradable para nosotros, así de fácil es identificar los defectos en otros cuando nos han desilucionado.

La desilusión puede venir de muchas fuentes, de una mala acción recibida, de expectativas no cumplidas, de la traición a nuestros sentimientos, de la frustración de no poder llegar a donde queremos ubicarnos en alguien… en fin, unas fuentes más que otras nos pueden hacer vislumbrar en el otro todo aquello que dé como resultado nuestro desagrado.

Decepción 3

Podemos llegar inclusive a pensar o a reprocharnos el hecho de habernos vinculado a esa persona de cualquier manera, podemos sentirnos asombrados por haber desarrollado sentimientos por alguien a quien hoy se nos hace sencillo cuestionar, juzgar o criticar, ya que se ha venido abajo el manto que teje el afecto y se encarga de proteger de nuestros juicios a quienes apreciamos.

Debemos intentar siempre mejorar nuestro lado humanístico, ser más justicia cuando de mirar a otros se trata, ser nobles con los demás, comprendiendo los procesos que cada uno vive, que cada quien tiene sus problemas y hacen lo mejor que pueden para sobrellevarlo.

Decepción 2

Juzgar es lo más sencillo, no se trata de pasar por alto algo que nos afecte, se trata de ser comprensivos y de aportar en la medida de lo posible en la vida del otro, para su crecimiento, para su evolución. Ciertamente el amor nubla los defectos, pero si ese amor cae, o llega la desilusión, usemos todos nuestros recursos para ver al otro con los ojos del corazón, que suelen ser más benévolos y menos crueles que los de la razón.

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