Debemos seguir adelante, solo nos necesitamos a nosotras mismas para ser felices.

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En el primer caso, la ruptura casi se da por sí sola, de manera consensuada. Son unos lazos que se han ido volviendo más frágiles hasta que los rompemos sabiendo que ya así iban a terminar. Sin embargo, en el segundo, hay un dolor y sufrimiento terribles fruto de la pérdida de la confianza que había en la pareja. ¿Qué tipos de ruptura nos hacen sufrir así?

Uno de los miembros de la relación deja al otro

Este primero de los tipos de ruptura amorosa es muy habitual. Un día nuestra pareja nos comunica que quiere dejar la relación y el mundo se nos viene encima. ¡No nos lo esperábamos!, Ha habido cosas que no hemos querido ver, que hemos ignorado, pero cuyo resultado se ha hecho evidente. Algunos de los motivos por los que uno de los miembros de la relación deja al otro pueden ser los siguientes:

  • Ha conocido a una nueva persona de la que se ha enamorado.
  • Ya no ve a su pareja como tal debido a la falta de pasión, sino solo como una amiga.
  • La pareja no satisface sus expectativas, por ejemplo, quiere tener hijos y la otra persona no.
  • El otro miembro de la relación fue infiel o le faltó al respeto de una manera determinada.

Aunque la otra persona sigue enamorada y pone todo de su parte, la pareja ha perdido las ganas por el motivo que sea. También puede ocurrir que nunca se haya estado realmente enamorado de la otra persona y que, con el tiempo, el transcurso de la relación deje patente que no puede haber nada más.

Todas estas circunstancias provocan que la persona dejada quede rota y destrozada.

Sin embargo, por muy doloroso que sea, es mejor que la relación se haya roto, pues las expectativas de futuro no serían nada alentadoras. Aunque todos los tipos de ruptura mencionados entran dentro de la dinámica “uno deja al otro”, existe otro grupo en el que entrarían todas las personas que sufren dependencia emocional. La dependencia emocional hace que una persona tenga una idea equivocada sobre lo que es el amor. Debido a su baja autoestima depende de su pareja, que es el motivo de su felicidad y sin la cual no sería nadie.

Cuando se sufre dependencia emocional, en realidad, no existe un verdadero amor, sino una necesidad de pertenecer a alguien que haga que la vida cobre sentido.

La persona con dependencia se ve sumida en el vacío.

Esto no quiere decir que no sea traumática la separación, sino que evitan ver su dolor iniciando inmediatamente una nueva relación amorosa. Sin embargo, la herida sigue ahí porque el corazón está roto. Su vida no tiene sentido y necesita atarse a una nueva relación sin haber aún superado la anterior. Tanto si nuestra pareja nos deja como si sufrimos una dependencia terrible hacia ella y la relación se rompe, nuestro corazón parecerá resquebrajarse.

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