El futuro se construye, el pasado se recuerda.

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Rebeca es una publicista. Desde joven,ella sabía que esa era su vocación, y al poco tiempo de entrar a trabajar en una agencia de publicidad comenzó a destacar. Estaba muy segura de sus capacidades y trabajaba sin parar. Su esfuerzo le valió conseguir varios premios importantes.

Ganó mucho dinero,pero ella sabía que eso no le daba felicidad. “Cuando eres niña crees que sí,quieres dinero y crees que así serás muy felíz. El dinero te puede dar seguridad y otras cosas,mas no felicidad.

Un día Rebeca,se enamoró de un joven y pensó que había encontrado a la pareja ideal con quién compartir sus días. Sin embargo, estaba esquivocada: La frustación que sintió fue muy grande.

“Fue muy duro para mí seguir”,dijo recordando aquel momento. Al tiempo se recompuso y volvio a tomar con más ahínco su carrera publicitaria, cuando le preguntan cómo pudo reponerse de tal dolor,respondió; “todos los días se juega : a veces se gana, a veces se pierde. Mi vida ha tenido altos y bajos, pero creo que eso le pasa a todo el mundo. Particularmente, pienso que uno debe levantarse e intertarlo de nuevo, cada vez que tiene un tropiezo en la vida”.

Rebeca comprendió que uno debe vivir el presente y no estar preocupado por el pasado o por el futuro. Lo mismo puede decirse a las relaciones de pareja.  El futuro de ellas no obedece a sus experiencias pasadas.

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