El poder de decir NO, hasta aquí llegó mi amor.

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Un desafío personal para todos y, quizás en especial, para los chilenos. Aprender a decir “no” sin sentir remordimientos es un ejercicio que debemos practicar y nos puede facilitar muchas cosas. Acá unos consejos para lograrlo sin convertirse en un egoísta.

¿Por qué nunca nos atrevemos a decir “no” a la primera? 

Su valor reside en el hecho de que cuando somos capaces de decir “no” a algo ajeno, le estamos dando valor a nuestras propias creencias y opiniones, y no sólo actuamos para satisfacer a los demás. Decir “no” implica estar dispuesto a defender nuestra propia postura. A veces, las personas tienden a complacer a un tercero por conveniencia, convivencia o por miedo a sentirse rechazados.

Porque no existe coherencia entre lo que se dice realmente.

Cuando no somos fieles a lo que en realidad queremos, creamos una falta de armonía que gradualmente mina el gozo por la vida. Si aprendemos a decir ‘no’ a todo aquello que perjudica nuestro bienestar, experimentaremos un fuerte sentido de satisfacción con la vida y las decisiones que tomamos.

Todos tenemos derecho a decir: “no me parece”, “no es cierto”, “no quiero esto”, “no lo deseo”; cuando no queremos hacer algo, no nos sentimos capaces o consideramos que no es conveniente para nosotros. No tenemos por qué sentir la obligación de hacer o aceptar situaciones, opiniones o sugerencias con las cuales no estamos de acuerdo, simplemente por miedo a la reacción de los demás.

Además, ese miedo, suele relacionarse con una baja autoestima y con el temor al rechazo y/o a la censura. Si no lo sabes decir a tiempo, puedes terminar envuelto en serios problemas (a todos nos ha pasado) y si lo expresas mal, puedes terminar lastimando a los demás.

También, saber decir “no” implica también saber aceptar un “no”.

Si las personas aprenden desde muy niños que tanto el “si” como el “no” tienen el mismo valor, serán más tolerantes a la frustración y serán menos dados a sentirse defraudados y/o resentidos cuando alguien les diga “no”.

Por otra parte, los que aprenden a negarse de manera acertada mantienen buenas relaciones con los demás, ya que evitan malos entendidos y peleas, se ahorran problemas serios (sobre todo en la adolescencia, cuando existen grupos de presión que incitan a los jóvenes a tomar alcohol, consumir drogas, entre otras cosas).

Aprender a decir “no” de manera educada, permitirá que tomes el control de tu vida y te ayudará a enfocar tu tiempo hacia las personas y actividades que son verdaderamente importantes para ti.No significa que tengas que ignorar a los demás y volverte un egoísta que vela sólo por sí mismo.

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