El principio de la educación es predicar con el ejemplo.

Todos tenemos claro que los niños aprenden imitando desde que nacen, por lo que la famosa frase «Mediante el ejemplo se aprende» cobra mucho sentido y es por eso que en la escuela y en la educación se debe tener en cuenta.

Tenemos que promover actitudes saludables y ejemplares; no podemos permitir ciertos tipos de comportamientos que no queremos que los niños lleven a cabo.

Desde la infancia hasta la vejez, aprendemos mediante ejemplos y a partir de las experiencias directas.

No sólo debe transmitir conocimientos, sino también debe ayudar a que desarrollen como personas individuales y en sociedad. Hay ciertas conductas, sobre todo las de riesgo, que no se pueden aprender solo mediante ejemplos. No hay nada más triste que un buen consejo acompañado por un mal ejemplo.

Con las palabras conmueves, con el ejemplo arrastras.

No vamos a negar que las palabras a veces pueden ser hasta curativas, y pueden producir un cambio de perspectiva, pero para poder cambiar una situación su efecto no suele ser muy duradero.

Si queremos cambiar nuestra actitud, nuestros horarios, o nuestros hábitos no solo bastara con repetirlo una y otra vez, sino que los hechos serán lo que marquen la diferencia. Cierto es que las palabras nos ponen sobre aviso y nos hacen pensar sobre cuales ejemplos son los apropiados, pero solo una vez que se haya realizado la conducta se puede considerar el aprendizaje o dar el cambio por completado. Las palabras realmente tienen su fortaleza en el ejemplo del que habla. Si no hay ejemplo, gran parte de su ejemplo se convierte en efervescente.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *