El que cuida lo que dice de los demás, cultiva en su vida lo que se dirá de él.

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Hablar de los demás siempre resulta más sencillo que indagar en nosotros mismos, esto ocurre simplemente porque nuestra capacidad de observar está educada para hacerlo a lo externo, a lo que nos rodea, evidentemente esto es necesario, pues si no prestamos atención al entorno, no podremos adaptarnos a el.

Hacer comentarios y críticas sobre las demás personas, es una manera para muchos, de encontrar su propia seguridad, labran su historia y su camino en base a lo que investigan sobre la vida de alguien más, esto se convierte en un modo de vida, sin embargo, la situación real es que dejamos de vivir nuestra propia vida y peor aún, forjamos nuestra historia en base a lo que dijimos de los demás.

Dicen que se conoce más a una persona por lo que dice de los demás que por lo que dice de si mismo, si analizamos en profundidad este sabio pensamiento, nos daremos cuenta que no hay nada más cierto, a fin de cuentas los comentarios que hacemos de los demás no son más que el fiel reflejo de nuestros defectos, molestias, temores y dudas, aunque usted no lo crea, no hay nada más cierto que esto.

Puedes hacer la prueba, simple y sencilla, sin ningún análisis psicológico, cuando vayas a hacer algún comentario de alguien más, especialmente si es negativo, tapa tu boca con tus propias manos y observa inmediatamente el pensamiento que surge en tu mente, de alivio, de pena, de duda, de vergüenza o simplemente desaparece.

Pregúntate si lo que vas a decir es enteramente cierto, piensa si lo que dirás tiene algo que ver contigo, por qué sientes la necesidad de comunicarlo…

Cuando somos sinceros con nosotros mismos, si dejamos nuestros pensamientos al descubierto, podrá manifestarse la realidad, nos podemos sorprender de lo que muestra nuestro interior, y de que los comentarios que hacemos de los demás no son más que nuestra visión interior.

Mostramos lo que somos con nuestras acciones, pero una gran parte de nuestra persona se basa en lo que decimos de otros, nuestras críticas y aportes, las intenciones, las energías que enviamos a otros y especialmente los juicios que hacemos de los demás y sus acciones, pues no son más que nuestros propios prejuicios.

Así nos conocerán, elegimos la manera en la cual nos mostramos ante los demás y lo que en un futuro se dirá de nosotros, pero lo principal es la manera en la cual nos vemos a nosotros mismos y como lo expresamos, somos luz y oscuridad, bondad o maldad, humildad o supremacía…

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