Lo que no fue en tu año, no te hace daño.

0
95

A pesar de la ideología, en teoría, de que debemos dejar el pasado en donde pertenece, es decir, en el pasado; en la práctica, la realidad es muy distinta. ¿Nos interesa saber quién estuvo antes de nosotros?  Pero es un hecho que esas personas indirectamente influyen en nuestras relaciones actuales.

Cuando terminamos una relación, aprendemos muchas cosas. Repasamos una y otra vez todos los detalles: los que nos hicieron felices, y los que nos lastimaron. Rescatamos los buenos, los convertimos en parte de nuestra esencia y los conservamos como parte de nuestra historia.

Queremos que lo bueno siga bueno, pero no damos oportunidad al error. 

No toleramos equivocaciones y no nos permitimos fallar. Entre más tiempo pasa, nos volvemos más exigentes y sabemos específicamente que es lo que buscamos, que queremos y que no. Aun cuando nos proponemos no comparar, es muy difícil de lograrlo. Vivimos con incertidumbre, a la espera del mínimo detalle que nos ponga en estado de alerta. Sin querer, nos encontramos a la defensiva. Buscamos marcar nuestros límites y poner nuestras reglas. No es necesario decirlas, simplemente las sabemos y las aplicamos.

Por culpa de uno, pagan otros inocentes.

Aunque no tengamos motivos para cuestionar, lo hacemos. Y en ocasiones, sin darnos cuenta dejamos que nuestra chispa se apague un poco. Olvidamos y dejamos de creer. Pero esto es temporal. Estoy segura que es pasajero. Cuando confiamos en el entorno, cuando los que nos aman nos transmiten la seguridad que precisamos, toda la incertidumbre, con la que cargamos a lo largo del camino, se disipa.

El amor cura. Está en nosotros hacer el proceso más fácil. Y si somos muy afortunados la gente que nos ama estará por y para nosotros. Debemos aprender a vivir con nuestro pasado y con las consecuencias que tiene este en el presente.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here