Más difícil que pedir perdón o perdonar a los demás, es perdonarnos a nosotros mismos.

El perdón es una de las cosas más importantes de la vida, también una de las más difíciles. Hay veces en las que nos es muy fácil pedir perdón, sabemos que hemos hecho mal y nos disculpamos con aquellos a quién hemos dañado, pero en otras, hacerlo cuesta un mundo.

Lo mismo ocurre cuando tenemos que perdonar a alguien, en ocasiones no estamos preparados para perdonar a personas que nos han hecho daño pero hacerlo es sin duda, uno de los mayores actos de amor que existen.

Perdonar no significa tener que seguir admitiendo las mismas conductas de los demás.

Saber perdonar tiene muchos significados, uno de ellos supone comprenderse y seguir construyendo una relación, del tipo que sea. En otras, supone un vivir cada uno su vida sin interferir más en la del otro. Sea lo que sea, y en cualquier caso, “al perdonar, eliminamos cualquier deseo de venganza o mal y desechamos las ‘deudas pendientes’ que pueden estar interfiriendo en nuestro futuro bienestar emocional.

No significa tener que seguir admitiendo las mismas conductas de los demás sino que hemos comprendido, asimilado y tomado una decisión respecto a un hecho que nos ha resultado doloroso, las cosas que más nos cuesta perdonar son aquellas que se hicieron a conciencia para hacer daño, y no sin querer. “Nos cuesta asimilar que alguien sea capaz de hacer daño intencionadamente”.

Perdonarnos a nosotros mismos.

Perdonar alguien a veces es difícil, pero más aún lo es perdonarse a uno mismo, parece que podemos ser flexibles con todos menos con nosotros, lo fundamental para ser feliz, es saber perdonarse, cuando realmente es lo más importante de todo. “Pues sólo cuando somos capaces de perdonar nuestros propios errores nos sentimos bien con nosotros mismos”,

Perdonarnos supone para nosotros aumentar nuestra seguridad y confianza, hace que tomemos mejores decisiones, nos hace más humanos y cercanos. Además, algo importante en todo esto es que “da igual que te perdonen o no los demás, hasta que tú no te perdones a ti mismo no te sentirás bien”.

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