No compares tus comienzos con los finales de otras personas nunca serán iguales.

Uno de los mayores enemigos de la realización y el éxito es esa tendencia que solemos tener los seres humanos de compararnos constantemente con los demás. Tendemos a mirar a nuestro alrededor con la intención de encontrar precisamente esos ejemplos que hacen que nuestros logros parezcan insignificantes en relación a los conseguidos por otros. Y esa dinámica termina siendo totalmente desalentadora.

Pienso por un instante en la increíble cantidad de personas que fruto de esta dinámica han terminado incubando una falsa creencia de falta de valía para lograr sus sueños y aspiraciones. Por qué lo triste es que no se dan cuenta de que en la mayoría de las ocasiones están comparando sus comienzos con los finales de los demás.

Es muy frecuente caer en el error de comparar nuestros resultados cuando iniciamos la persecución de cualquier objetivo.

os resultados de otras personas que ya tienen mucha experiencia o resultados en esas mismas áreas. Demostrarte lo que es posible lograr cuando uno pone en juego todo su máximo potencial. Pero cuando para lo único que sirven es para multiplicar en ti sentimientos de falta de valía o capacidad, sería mucho mejor que dejaras de fijarte en ellos y pasases a centrarte en tu propio crecimiento y evolución en relación a tu punto de partida.

Lo que muchas veces se nos pasa por alto es precisamente eso: estamos en una etapa del camino diferente, y por tanto no es comparable.

Céntrate en dar lo mejor de ti mismo y en disfrutar todas y cada una de las etapas del camino.

Desde esa perspectiva toda la experiencia se transforma, y se empieza a ver como posible alcanzar cualquier altura que te atrevas a soñar. Seguro que en más de una ocasión en tu vida, ante un determinado reto, has tenido la sensación de que en esos momentos de dificultad surgían fuerzas de tu interior que ni siquiera intuías poseer. Es durante esos instantes de prueba donde aflora nuestra verdadera fortaleza. Cuando lleguen momentos de dificultad recuérdelo: eres mucho más fuerte de lo que crees.

Aquellos que más se quejan y compadecen, suelen ser los que menos resultados logran en la vida. Conviene recordar que siempre es mejor tratar de lograr algo grande y fracasar, que tratar de hacer nada y tener éxito. Únicamente la acción logrará llevarte hacia los resultados que de verdad anhelas. Deja de quejarte y ponte en movimiento.

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