No necesitas escuchar las excusas o lo que tiene que decir el otro, porque sus acciones ya dicen suficiente verdad.

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Todos los humanos tenemos cierta tendencia a justificar aquellas acciones que deben ser cambiadas con alguna original excusa que nos haga sentir mejor. Nuestro cerebro es una máquina de creatividad cuando se trata de inventar excusas, y lo peor es que creemos que son ciertas.

Conocer algunas de las excusas más comunes, es la mejor herramienta para ganar la batalla y lograr tomar acción. ¿Quieres saber cuáles son o lo vas a dejar para luego?

¿En serio crees que mañana será diferente?

Hasta cuándo seguirás engañándote a ti mismo. Cuándo tomarás acción. Cuando tratamos de formar y mantener hábitos, buscamos alguna justificación para no cambiar y mantener este hábito en particular durante esa situación particular.

Las cosas se complican porque el cerebro se vuelve cada vez mejor en dar excusas. Creando una cadena interminable entre una y otra. Gracias a nuestro cerebro tenemos la capacidad de crear planes, recordar, tomar decisiones, sentir, etc. Se trata de nuestro mejor aliado para enfrentar la vida y sobrevivir,  pero a veces parece como si fuera nuestro propio peor enemigo.

Somos seres completamente racionales, buscamos una explicación concreta del porque tomamos ciertas decisiones. En muchos casos, no encontramos la verdadera razón que explique porque posponemos cierta actividad. Por esto, el cerebro crea una excusa, completando esa explicación faltante.

La excusa de la falsa decisión.

 Este tipo de excusa involucra la toma de una decisión respecto a dos situaciones que no tienen nada que ver una con la otra. Aunque es cierto que en algunas ocasiones podemos perder el auto control, en la mayoría de las excusas solo buscamos una explicación lógica del porque lo hicimos.

La excusa de la mentira descarada.

Este tipo de excusas son increíblemente ilógicas. Nos planteamos un razonamiento que no explica para nada la situación y aún así nos convencemos de que es verdad. La mejor forma de deslindarlos de una responsabilidad es echarle la culpa a alguien más o algo más fuera de nuestras manos. Cuando tengas una increíble excusa para justificarte, detente por un momento y analiza tu pensamiento. Reconocer implica crecimiento personal y lo mejor es que podrás sobreponerte a estas excusas cuando reconozcas que así son.

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