No permitas que tu rostro se apague ante las cosas adversas.

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En nuestros corazones siempre existirá la tristeza, así como existe la alegría; ambas se deben vivir en su momento determinado; No existe la una sin la otra, sólo así sabremos apreciar las cosas buenas que la vida nos da y que muchas veces por orgullo dejamos pasar.

No permitas que una mala acción endurezca tu corazón, mira la vida con optimismo y esperanza. Superar las tristezas, los fallos de la vida misma y no dejar que una nube oscurezca el día. El secreto de la felicidad está dentro de nosotras mismas, es una actitud, es algo que te propones realizar y lo haces.
Vive tu día sin prisa.

No se puede vivir en constantes penas o tristezas, como tampoco en constante felicidad, es necesario tener un equilibrio; hay que saber enfrentarse a los sentimientos de tristeza, pues si no sabemos conllevarlos lo acabaremos pasando muy mal. Recuerda que nuestros días se hacen cortos cuando los vivimos en armonía, pero terriblemente largos cuando se viven sumidas en tristeza. No hay varitas mágicas para salir de la tristeza, pero en nuestra mano está nuestro día, lo que sale de nuestras bocas, y la actitud con la que enfrentaremos lo que nos venga.

Hoy día las mujeres tenemos las armas que quizás nuestras madres y abuelas no tuvieron.

Esa capacidad de decidir y optar por hacer lo que mejor nos apetezca. Somos mujeres trabajadoras, luchadoras y triunfadoras; soportamos tanto dolor como alegrías; somos únicas, es un papel que nadie lo puede hacer mejor, somos una creación extraordinaria, no te dejes abatir por los malos días.

Haz esas pequeñas cosas para que tu vida sea mucho más placentera y llevadera. No te dejes consumir por las personas nocivas que hay en tu entorno, olvídalas, si te hacen sentir mal o no te ayudan cuando estás “en tus días”, ¿para qué la quieres? Los amores y las amistades se ven en las dificultades, no cuando las cosas van bien, por eso no te amargues por lo que no puedes arreglar, apártalo por un tiempo y cuando te sientas más llena de vida, y con más energía para enfrentarlas, lo haces.

La tristeza nubla la mente.

Aférrate a las cosas buenas, da gracias por lo que cada día vives, tú misma eres ya un bello regalo, reparte amor, da tu amistad sin condiciones, sólo así vale la pena vivir. Y bajo ese protocolo verás con ojos muy diferentes las cosas que hoy no lograr ver bien.

Las tristezas nacen con nosotras, así como la alegría.

Tuya es la elección del modo en el que quieres vivir y cómo la deseas canalizar. Los problemas siempre los tendrás, seas del estatus que seas, entonces si logramos asimilar que nunca seremos felices las 24 horas del día, vivamos poco a poco y día tras día.

 

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