No pierdas tu tiempo dando explicaciones, la gente no sabe escuchar.

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Cuando una persona se dispone a escuchar lo hace de forma activa, es decir, hay una intencionalidad en ello, algo que no sucede con el verbo oír. Por tanto, la persona que escucha lo hace de forma voluntaria e intencionada. Para oír es suficiente un oído sano y un sonido perceptible. En cambio, para escuchar se necesita premeditación.

Otra razón muy frecuente de por qué la gente no escucha.

Porque decide seleccionar aquello que quiere escuchar del otro, es decir, al saber que sólo le interesa una parte de su discurso, automáticamente desconecta en aquellas fases del discurso que no cree pertinentes.

Juzgar, etiquetar y prejuzgar.

Hay que ser conscientes de que cuando tienes a una persona delante, esa persona no está exente de tu juicio y de tu opinión, una opinión que implica que, independientemente de lo que hable, sea juzgada, etiquetada y prejuzgada incluso antes de que empiece su discurso. El hecho de hacer juicios de valor de la persona que se tiene delante hace que la atención hacia el discurso se vea claramente afectada.

Dar consejos.

Hay un tipo de personas a las que les cuesta mucho escuchar por la sencilla razón de que se ven constantemente en la necesidad de dar consejo a la otra persona acerca de lo que esta está diciendo. Esto hace que la atención hacia el discurso desaparezca justo al inicio de la intervención de la persona que habla. La persona que da el consejo está en ese momento más interesada en lo que va a responder que de lo que le está hablando esa persona.

Cambiar de tema.

Son varias las razones por las que las personas cambian de tema interrumpiendo el discurso de quien está hablando. Al hacerlo, se está dando a entender que lo que se escucha no interesa, no es pertinente, es incómodo o inapropiado, por poner algunos ejemplos. Las personas que escuchan a otras y cambian de conversación son personas que antes de cambiar de tema ya llevan un tiempo sin escuchar.

Estar pendiente de gustar al otro.

El interés por agradar a la persona que te está hablando hace que te pierdas buena parte de lo que está diciendo. Cuanto más preocupado se está por gustar al otro, menos atención se puede poner en el discurso del otro.

Hablar y escuchar. Escuchar y hablar.

Toda interacción humana parte de forma ineludible de un acto de comunicación. Un acto de comunicación que nos define como personas y que dice mucho de ti y de la persona que tienes delante. Personalmente creo que escuchar al otro se ha convertido a día de hoy en un verdadero acto de generosidad. Aprender a escuchar debe convertirse para ti en una prioridad porque es lo que te convertirá en una persona empática.

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