Nunca te cambian por algo mejor, sino por algo pasajero.

Ellos saben que lo que llega fácil, fácil se va. Ignoran el hecho de que, si algo se consigue tan rápido, quizás no valga la pena buscarlo. Porque lo difícil es lo que realmente tiene gracia y placer de ser alcanzado. Les incomoda que las otras personas tengan tanto control en sus propias vidas que prefieren pasar de largo y mezclarse con los humanos más básicos y superfluos.

Las personas a veces, no son como creíamos.

Se ha ido acostumbrando a lo fácil. Dale dificultad a alguien para abrir tu corazón, y se cansará. Se hartará de intentar llegar a tu interior y se irá en búsqueda de la opción más fácil.

No les gusta el reto, no conocen el placer de enamorar a una persona que no se entrega a la primera y tratan de acallar esa obviedad en sus cabezas, porque en el fondo saben que no es algo digno de admirar.

Y es ahí donde se rompen muchos de tus sueños, ahí donde se escapan en finas hebras la mayoría de tus ilusiones y esperanzas. Porque has vivido con la máscara de la fascinación o de un amor ciego que te impedía apreciar la auténtica verdad.

Nadie puede conocer en profundidad a las personas. Requiere tiempo, complicidad e instantes claves que nos abren los ojos. Hasta que eso ocurre, muchas veces tendemos a idealizarlas o atribuirles dimensiones extraordinarias; pero poco a poco, van cayendo los velos.

Está claro que en ocasiones, sí que es cierto que las personas pueden cambiar. Nos cambian las circunstancias, las experiencias vividas.

Nos cambian las circunstancias, las experiencias vividas. No obstante,todos nosotros disponemos de una esencia inconfundible, de un tipo de personalidad, integridad y valores que suelen ser constantes en el tiempo.

En nuestra mano está saber darnos cuenta a tiempo, saber leer en los gestos, saber intuir en las palabras, saber deducir en los actos. En ocasiones el amor es un mal filtro a la hora de ser objetivos, pero ello no quita que como siempre, debamos mantener el corazón abierto y los pies en el suelo.

 Las personas no cambian, pero se enmascaran.

Al principio todos nos esforzamos por encajar. Son muchas las personas que por ejemplo, intentan cuadrar sus aristas y vacíos particulares con los de sus parejas para que todo sea armónico, perfecto casi, tarde o temprano aparece la primera decepción. No sabemos cómo, ni entendemos cómo la otra persona ha sido capaz de hacer o decir tal cosa, sin embargo, ha ocurrido y no podemos hacer nada por cambiarlo.

¿Cómo pueden ser tan diferentes de cómo eran al principio a lo que estamos experimentando ahora?

Debemos aceptarlo: no es que hayan cambiado de la noche a la mañana. En realidad,hay personas que no son como creíamos en un principio. Poco a poco van surgiendo esas situaciones tan reveladoras donde se pone a prueba a las personas. Ahí donde se demuestra su verdadera esencia, su auténtica personalidad.

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