Para volver a empezar hay que superar los fracasos

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La vida de cada persona tiene una impredecible pero inevitable alternancia de altos y bajos. Momentos de esplendor que quisiéramos eternizar, imbricados con otros de dolor que tememos no superar nunca.

El bienestar idealizado no consiste en procurarse solamente momentos de gloria y realización sino en conocer esta alternancia y aprender a vivir en ella –no con ella sino en ella–.

Muchas veces hablamos de aprender a detectar y disfrutar con intensidad de cada uno de esos instantes maravillosos que la vida nos depara. Otras, no tantas, nos ocupamos de sacar a la luz el tema de saber sobrellevar los momentos difíciles.

Pautas para superar los fracasos

Hoy me gustaría caminar contigo por un sendero que nos lleve un poco más allá. Me gustaría poder señalar algunas pautas que nos ayuden a “amigarnos” con esos momentos de frustración o de fracaso.

No se trata de resignarse al destino de eternos Prometeos, condenados como el héroe mitológico a empujar cuesta arriba una enorme piedra sabiendo que la roca rodará desde la cima hasta el lugar desde donde comenzamos, para obligarnos a repetir el ciclo inútil del ascenso.

Volverlo a intentar

En casi todas las latitudes es un animal de buen augurio, garantizando la vida y el eterno crecimiento de la raza. En China, es una parte muy importante de la cultura tradicional. Allí se describe clásicamente como un enorme pájaro con cabeza de serpiente, cuerpo de tortuga, alas de dragón, pico de águila y cola de pez, representando para algunos los cinco dones más virtuosos: justicia, fiabilidad, coraje, compasión y humildad.

Los que amamos los cuentos sabemos que, cuando una historia está tan presente a lo largo y a lo ancho de la geografía y de la historia, no puede significar más que una necesidad universal y compartida, una enseñanza o un aprendizaje que debe pasarse de generación en generación:

Un mensaje de los ancestros que hoy definiríamos como un elogio a la resiliencia y que, para los estrategas de la guerra, se resume en aquella conocida frase que anuncia que perder en la más cruel de las batallas, pero no morir en ella, solo consigue hacernos más fuertes.

Desde los trabajos de Carl Jung sobre los símbolos, el mundo de lo psicológico no puede ignorar el peso y la importancia de las imágenes que acompañan la humanidad desde el principio de los tiempos. También allí aparece la idea de la resurrección.

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