Porque aveces nos aferramos a una relación donde ya no aguantamos?

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Puede que llegue un momento en el que nos planteemos si continuar o no con nuestra relación de pareja. El malestar, la tristeza, la soledad o una sensación de vacío pueden volverse insoportables, a pesar de estar con otra persona. Ahora bien, ¿por qué aguantar en una relación de pareja en la que no estamos a gusto?

Antes las parejas aguantaban más…

Seguro que has escuchado esta frase más de una vez. Probablemente ha sido pronunciada por cualquier persona mayor o incluso, por alguien de tu misma edad. Lo cierto es que si echamos la vista atrás parece que eso de aguantar en una relación, a pesar de no estar a gusto ni felices era todo un mérito. Como si se tratase de una carrera llena de obstáculos en la que tuviésemos que obtener una medalla. Quien más aguantaba, ganaba.

En la actualidad, el número de separaciones y divorcios ha aumentado. Muchas personas no temen decir adiós cuando su relación no va bien. Sin embargo, en otras muchas aún pesa la creencia de que aguantar en una relación de pareja es algo positiva. Quizás sea porque los ideales del amor romántico, como equiparar soportar el malestar a una prueba de amor, aún se mantienen vigentes en el pensamiento de muchas personas. Como si dejar que el tiempo pasara, solucionase los problemas. La cuestión es que se necesita el compromiso, los sentimientos, las ganas de continuar y de crecer hacia el bienestar por los miembros de la relación.

Pero, ¿qué es aguantar?

Tal vez tendríamos que matizar lo que significa el concepto de aguantar. En general, no hace referencia a esforzarse o superar un problema que ha surgido en la relación, sino a soportar algo que no se tendría que tolerar. Para ello, es importante diferenciar algunas situaciones en las que intentarlo, estar ahí y esforzarse por seguir adelante es algo que puede tener éxito.

  • Falta de entendimiento. No saber comunicarse de manera acertada, no escuchar y no ser sinceros puede llevarnos a malentendidos y falta de comprensión. Esto puede resolverse ya sea poniendo cada uno de su parte o acudiendo a un psicólogo especializado en problemas de pareja.
  • Problemas sexuales: la falta de pasión, la eyaculación precoz u otro tipo de problemas sexuales no tienen por qué asumirse y aguantarse. Todo esto tiene solución, pero quizás se necesite la ayuda de alguien especializado en temas de sexualidad.

Estos son solo algunos ejemplos de dificultades que puede haber en toda relación y que no tienen por qué suponer el fin de la pareja, ya que se puede resolver el problema a través del esfuerzo o buscando ayuda. No obstante, existen otros tipos de aguante, aquellos en los que habría que huir de la relación cuanto antes.

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