Que no te preocupe lo que la gente hable de ti.

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Los pensamientos se hacen parte de ese camino, nos invaden, abundan y llenan nuestra mente, nuestros espacios, incluso parece imposible dejar de pensar, cuando en realidad los pensamientos son los principales causantes de nuestros temores, conflictos, ansias, apegos y frustraciones, los pensamientos alimentan constantemente nuestras emociones, tanto las de alegría como las de tristeza y se convierten en nosotros mismos, en lo que creemos ser en realidad, cuando no hay nada más alejado de la verdad que esa creencia, tan arraigada, que terminamos angustiados y atentos a lo que los otros piensan de nosotros.

Suena un tanto paradójico, que si bien es contraproducente vivir constantemente imbuidos en nuestros propios pensamientos, pasemos la vida preocupados u ocupados, del pensamiento de los demás hacia nosotros, no nos corresponde vivir por los pensamientos de los demás, esto es completamente ilógico, cómo es que si aún no logro educar o depurar mi propio pensamiento, debo además estar pendiente del pensamiento ajeno?…esto por donde se mire es incoherente, cada quien tiene su propia labor y definitivamente no nos incumbe el pensamiento ajeno, menos aún sobre nosotros porque quiere decir que esa persona, aún ni se percata de que su propio pensamiento lo mantiene distraído de si mismos, esto lo hace ocupándose principalmente de generarle pensamientos sobre la vida de los demás.

Lo que las otras personas piensen de ti, no te incumbe, no puedes vivir ocupado de ellos, tratando de cambiar su manera de pensar hacia a ti, de transformar su mente o peor aún, de demostrar que está o no en lo cierto, porque ambos extremos no son nada sanos, ni tratar de cambiar el concepto que alguien tiene  de nosotros por malo que sea, ni tratar de vivir para complacer y mantener la satisfacción del pensamiento, sobre lo que una persona piensa que somos o espera que seamos.

Te corresponde en la vida ocuparte de la satisfacción tuya, de aprender a educar tu pensamiento, a ahorrarte pensamientos destructivos, negativos, malos consejeros, de nutrir la calma, la serenidad y la quietud que se muestra cuando los pensamientos se ausentan, esto incluye no pensar sobre los demás, tampoco es tu asunto.

Si realmente lográramos comprender, que basta con la observación de nosotros mismos, para dejar de juzgar al otro, que basta con ocuparnos de conocernos a nosotros mismos, en lugar de vivir gastando energía en saber o conocer el pensamiento de los demás, la vida sería plena.

Cada segundo de la vida cuenta, en el presente, en el ahora, inviértelo en tu avance, en tu lucha interior, en ser realmente mejor conectándote con tu verdadero ser, con esa luz imperecedera e inquebrantable, en lugar de gastar energía en intentar entrar en conflicto con lo que los demás piensas acerca de ti, eso no te incumbe, no le des fuerza.

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