¿Somos responsables del amor que hemos elegido?

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Las relaciones son como la vida, efímeras, con fecha de caducidad, empiezan y no sabemos cuándo terminan, son como las montañas rusas en un principio y luego se tornan carruseles girando en torno a la misma rutina. Hablo de las relaciones amorosas, las de pareja. Quién ha estado en la larga “fila” de espera del amor, y aún lo seguimos estando; hemos tenido variedad de relaciones. Fugaces, formales, divertidas, obligadas por la situación (amigo de la mejor amiga, o hermano del cuñado/a, etc.); pasionales, intelectuales, virtuales.

Esas que por sentido común no sumarán a nuestra vida “un algo” sino por el contrario “restará”; claro que poniéndonos muy filosóficas, aún esas que nada suman, suman algo, que es nada. Y nada es demasiado, si luego repasamos lo que aprendimos de esa situación. Esos momentos en que algo pasó en el vínculo “nosotros” y todo comienza a ser “tú” y “yo”; esos instantes de quiebre, dónde los colores del arco iris del enamoramiento se congelaron en el recuerdo, y ahora el frío se instala en el alma.

Los puentes necesarios para crear una comunicación saludable.

Cuando una siente que no es “valorada” o “admirada” y por ende “no tenida en cuenta”; o bien no se respetan los espacios íntimos, personales, se violan los derechos individuales, y ya se dejan de ver el uno al otro como “humanos” y comienzan a ser simplemente “enemigos”. ¿Por qué enemigos? Porqué tal vez no se ha tenido la madurez suficiente para aceptar que cada cuál es un ser único y diferente, y que sostienen miradas distintas, pero que esa disidencia no implica una “NO RECONCILIACIÓN”; por el contrario, es una puerta que puede abrir el espacio a un nuevo aprendizaje.  Porque intentan imponer sus ideas, sus gustos, sus opiniones; y desvalorizan lo contrario, o buscan entre los miembros de la familia, personas que apoyen sus ideales para fomentar lo erróneo del pensar de la otra parte. Y la autoestima de quién es segregado se quiebra. Una comienza a dudar, a temer, a vivir en incertidumbre, a dejar de confiar sí misma.  

Por eso si te ha sucedido esto, o sientes que estás parada en una relación de pareja con estas características, te invito a que procures hablarlo con tu amor. Pues de nada servirá amor que se sienten si no existe el respeto mutuo y la aceptación del otro como un ser diferente.

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