Terminarás decepcionada y traicionada si crees esperar a que los demás actúen como lo harías tu.

0
80

El origen de muchas de nuestras decepciones está en esperar a que los demás actúen como nosotros mismos lo haríamos. Aguardamos la misma sinceridad, el mismo altruismo y reciprocidad, pero sin embargo, los valores que definen nuestro corazón no son los mismos que habitan en mentes ajenas.

Cuanto menos esperes, más puedes recibir o encontrar. Es un razonamiento sin duda algo controvertido, sin embargo, no deja de tener su lógica. No esperes nada de nadie, espéralo todo de ti mismo, de este modo, tu corazón almacenará menos decepciones.

Quien espera demasiado de los demás suele acabar herido en algún detalle.

Padres y madres que esperan que sus hijos actúen de un modo determinado, parejas que lo esperan todo de sus compañeros/as sentimentales, y amigos que aguardan que les apoyemos en cada cosa que hacen, aunque en ocasiones, vaya en contra de nuestros valores. Todas estas situaciones tan comunes son claros ejemplos de lo que se conoce como “la maldición de las expectativas”.

Hay determinados tipos de expectativas que entran dentro de lo que es esperable (la no traición, la sinceridad, el respeto, la fidelidad.

Nadie es ingenuo por necesitar ver siempre el lado bueno de las personas. Tenemos derecho a verlo, a buscarlo e incluso a promoverlo, pero con cierta cautela, con cierta prudencia. Porque la decepción es la hermana de las grandes expectativas, así que siempre será más adecuado “no deslumbrarnos” antes de hora y usar las gafas de la objetividad y el realismo más sereno.

Las apariencias no suelen engañar, lo que suele fallar más a menudo son nuestras propias expectativas sobre los demás.

Podemos esperar mucho de los demás, no obstante, lo más adecuado será siempre esperar aún más de nosotros mismos. Las personas somos tan complejas a veces como impredecibles, por ello, al igual que quienes nos rodean pueden decepcionarnos, también nosotros podemos fallar a los demás. De ahí, que sea de adecuado reflexionar en estas dimensiones que, sin lugar a dudas, nos serán de ayuda para no volver a confiar. No todos tienen el mismo corazón que tú.

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here